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La XXXII Aula Agustiniana de Educación 2026 abre el debate sobre una “IA con corazón docente”

La XXXII Aula Agustiniana de Educación 2026 comenzó con la ponencia de Tirso Maldonado, quien subrayó que la inteligencia artificial no es solo tecnología, sino un proceso centrado en personas, formación y responsabilidad ética desde los valores agustinianos.
Tasio Maldonado

La XXXII Aula Agustiniana de Educación 2026 inició su recorrido formativo con una propuesta sugerente y necesaria: reflexionar sobre la “IA con corazón docente”. La primera ponencia, titulada “Educar en tiempos de algoritmos. Humanismo y transformación digital”, estuvo a cargo de D. Tirso Maldonado, experto en transformación digital y nuevos modelos de negocio.

Desde el inicio, el ponente situó el eje de su intervención en una afirmación clara: la inteligencia artificial no es, ante todo, un asunto tecnológico, sino humano. Tras más de tres décadas hablando de transformación digital, la madurez real en su aplicación sigue siendo baja. ¿La razón? Un enfoque excesivamente centrado en la herramienta y no en las personas ni en los procesos.

Más allá del tecnocentrismo

Maldonado recordó que cada gran hito tecnológico ha corrido el riesgo de implantarse de forma deficiente por no rediseñar previamente los procesos ni capacitar adecuadamente a quienes deben utilizarlos. La tecnología, sin una cultura organizativa renovada, termina infrautilizada o genera resistencias.

En el caso de la inteligencia artificial, el fenómeno es especialmente visible. A pesar de su rápida popularización en los últimos tres años, todavía se emplea con frecuencia como si fuera un simple buscador.

“Introducir cuatro o cinco frases y esperar un resultado óptimo es una expectativa irreal”, explicó.

La clave no está en usar la herramienta, sino en comprender cómo funciona. Saber diseñar un buen prompt, conocer los límites del modelo, verificar críticamente los resultados y encuadrar su uso dentro de un flujo de trabajo coherente son competencias imprescindibles para obtener un valor real y sostenible.

Una responsabilidad educativa compartida

En el marco de las Aulas Agustinianas, la reflexión adquiere una dimensión particular. Docentes y alumnos comparten una responsabilidad específica ante esta nueva etapa cultural.

Por un lado, el profesorado necesita formación rigurosa para integrar la IA en la práctica pedagógica sin perder el criterio profesional ni la centralidad del acompañamiento educativo. Por otro, los estudiantes deben aprender a utilizarla con propósito, sentido crítico y ética académica.

No se trata solo de permitir o prohibir su uso en el aula, sino de educar en su manejo responsable. El debate sobre la gobernanza de la IA ya no pertenece únicamente a las empresas tecnológicas o a los entornos corporativos; es una cuestión transversal que afecta a la formación integral de las nuevas generaciones.

Guía responsable y valores agustinianos

Uno de los puntos más sugerentes de la ponencia fue la conexión entre tecnología responsable y valores agustinianos. La tradición educativa de la familia agustiniana —centrada en la búsqueda de la verdad, la interioridad, la comunidad y la formación integral— ofrece un marco sólido para orientar la adopción de la IA.

Hablar de “IA con corazón docente” implica precisamente eso: no reducir la educación a procesos automatizados, sino integrar la tecnología al servicio del crecimiento humano. La inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta poderosa para personalizar el aprendizaje, apoyar la creatividad o mejorar la gestión académica, siempre que esté guiada por criterios éticos claros.

La propuesta apunta a una hoja de ruta concreta: diagnóstico organizativo, capacitación diferenciada por roles, diseño de estándares de calidad en el uso de prompts, políticas claras de protección de datos y evaluación continua del impacto pedagógico.

Acelerar con sentido

El objetivo no es repetir los errores de los últimos treinta años ni prolongar indefinidamente la brecha entre expectativas y resultados. La transformación digital, si quiere ser auténtica, debe situar en el centro a las personas y no a los algoritmos.

La XXXII Aula Agustiniana de Educación 2026 abre así un espacio de reflexión estratégica para los centros educativos de la Familia Agustiniana Recoleta. La cuestión no es si la inteligencia artificial estará presente en nuestras aulas —porque ya lo está—, sino cómo acompañarla con discernimiento, competencia y responsabilidad.

Educar en tiempos de algoritmos exige más humanismo, no menos. Y quizá esa sea la tarea más urgente: que la innovación tecnológica tenga siempre corazón docente.

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