Como es ya tradición, el Prior General de la Orden de Agustinos Recoletos, fray Miguel Ángel Hernández, se dirige a toda la familia agustino recoleta para felicitar la Navidad. En su mensaje de este año, expresa un profundo agradecimiento por el Año Jubilar recientemente vivido y anima a mirar al nuevo año con horizonte misionero, eje central del próximo tiempo de reflexión y compromiso.
Navidad: cuando el cielo toca la tierra
El mensaje navideño del Prior General se sitúa en el corazón del misterio cristiano: la Encarnación. “En cada Navidad el cielo vuelve a tocar la tierra”, afirma, recordando que Dios se hace presente no con ruido ni poder, sino en el silencio humilde de un portal y en la ternura de un niño.
Desde esa contemplación creyente, la Navidad se revela como el inicio de la misión más grande de la historia: Dios que se hace hombre para que el hombre viva de Dios. Una misión que nace del amor y se despliega en la historia concreta de la humanidad.
“Dios no viene con estruendo, sino en el silencio de un portal y en la ternura de un niño”.
María y José: acoger y custodiar la misión
Fray Miguel Ángel Hernández pone su mirada en María, la primera en acoger la misión. En su corazón creyente y en su disponibilidad total, la Palabra se hace carne y se ofrece al mundo. María enseña que la misión comienza en la interioridad, cuando Cristo habita en nosotros y nos impulsa a compartir el don recibido.
Junto a ella, José, hombre justo y silencioso, aparece como custodio fiel de la misión. Su obediencia concreta y su fe vivida en lo cotidiano recuerdan que también se evangeliza cuidando, sirviendo y sosteniendo la vida con gestos sencillos y perseverantes.
“María nos enseña que la misión comienza cuando dejamos que Cristo habite dentro de nosotros”.
Pastores y magos: anunciar y buscar
Los pastores, primeros destinatarios del anuncio, representan al discípulo que escucha, cree y sale sin demora a comunicar la alegría del Evangelio. Tocadas por la buena noticia, sus vidas se convierten en testimonio y anuncio.
Los magos, guiados por una estrella, simbolizan la búsqueda incansable del corazón humano. Su camino evoca la experiencia espiritual tan querida por san Agustín: un corazón inquieto que solo descansa cuando encuentra a Dios, la luz verdadera.
“Reconocemos la búsqueda incansable del corazón humano, siempre inquieto, hasta descansar en Dios”.
En cada Navidad, el cielo vuelve a tocar la tierra. Dios no viene con estruendo, sino en el silencio de un portal y en la ternura de un niño. Ahí comienza la misión más grande. https://t.co/5yUPcB0rQK #AnunciadACristo #MensajeDeNavidad25
— Miguel Ángel Hernández (@PriorGeneralOAR) December 23, 2025
Una Navidad con horizonte misionero
En el contexto del camino institucional de la Orden, el Prior General sitúa esta felicitación navideña como puente entre el Año Jubilar vivido y el nuevo tiempo que se abre, centrado en la misión. Una llamada dirigida a toda la familia agustino recoleta a reavivar el ardor evangelizador allí donde la vida y el servicio la conduzcan.
La Navidad se convierte así en impulso renovado para la vida comunitaria, la fraternidad y el anuncio del Evangelio, bajo la protección de María y José, modelos de fe, obediencia y misión.
“Nuestra vocación, agustino recoleta, es encender el fuego del amor de Cristo allí donde la vida nos lleva”.



