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Una demostración de karate como agradecimiento a los voluntarios

La fiesta de San Agustín fue la ocasión perfecta para que las beneficiarias del Hogar Santa Mónica rindieran homenaje a los numerosos voluntarios que trabajan con amor y dedicación durante el año para mejorar la vida de la gente y crear un mundo mejor.
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El voluntariado es una expresión concreta de amor hacia los demás, una donación generosa sin otra recompensa que la alegría de hacer el bien, el compromiso con la justicia social, el desarrollo de la empatía y la construcción de un mundo mejor para todos.

Diariamente, en el Hogar Santa Mónica se hace lo posible para cuidar y proteger a las beneficiarias, derivadas por la autoridad competente por ser menores de edad que han sufrido algún tipo de violencia, abuso, explotación o abandono. Para ello, cuenta con un equipo de profesionales de todas las áreas (educadores, trabajadores sociales y terapeutas), así como con numerosos voluntarios.

El voluntariado está debidamente regulado por el Tribunal de Menores; no es improvisado y se organiza con garantías. Algunos voluntarios lo son por cuenta propia, otros provienen de equipos organizados antes por instituciones o empresas.

La Compañía de Agua y Saneamiento de Ceará (CAGECE) desde su departamento de responsabilidad social anima a sus empleados a participar en acciones sociales. El Día del Voluntariado, organiza una fiesta de agradecimiento para todos ellos.

Júlio da Silva dedica su tiempo y habilidades en el Hogar Santa Mónica en un campo inusual para las beneficiarias: el karate. Con gran éxito, utiliza este antiguo arte de disciplina y respeto para inculcar valores, forjar el carácter, inspirar confianza y promover la superación personal. También ofrece técnicas de defensa personal que serán útiles en futuras situaciones de peligro.

Sobre el tatami, el aprendizaje es beneficioso en todo: la fuerza del equilibrio, el respeto a los demás, la disciplina para alcanzar éxitos… El resultado es el empoderamiento y la transformación personal, el fortalecimiento de las habilidades físicas y sociales.

En poco tiempo, la timidez se transforma en confianza, el miedo en valentía y la fragilidad en fortaleza. Las jóvenes alumnas de Júlio aprenden a creer en sí mismas, a no rehuir los desafíos y a vislumbrar horizontes que parecían imposibles. Por eso, el sensei también recibe el cariño y el reconocimiento de sus alumnas.

El Día del Voluntariado coincide con la festividad de san Agustín. A lo largo de su vida y escritos, el santo afirmó que el amor solo es verdadero si se traduce en servicio y se materializa en la transformación de la realidad. La Familia Agustino-Recoleta hace realidad esa enseñanza hoy.

Durante la festividad de san Agustín, considerado padre espiritual del Hogar, las estudiantes de karate realizaron una demostración técnica para los voluntarios de CAGECE como agradecimiento. Quisieron compartir lo aprendido y las habilidades adquiridas como muestras de cariño y aprecio.

Cuando una persona se dona, cuando una empresa o institución cree en el poder de la solidaridad, cuando las comunidades se unen por el bien, la sociedad se transforma, mejora y elimina injusticias.

Los voluntarios, a través de su trabajo, permiten que las beneficiarias del Hogar Santa Mónica vuelvan a creer en una sociedad que antes les falló; ahora reconstruyen su imagen con el ejemplo de personas buenas, dedicadas y ejemplares.

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