Durante el Sínodo Misionero Agustino Recoleto, celebrado en Río de Janeiro, hubo una herramienta que acompañó silenciosamente cada jornada. Estaba presente al comenzar la oración, al consultar el horario, durante el trabajo de los círculos, al recibir un aviso de última hora o al participar en las votaciones. Se llamaba SinodAPP y nació con una finalidad muy concreta: poner la tecnología al servicio de la acogida, la comunión y el discernimiento.
Desarrollada por la Oficina de Comunicación de la Orden de Agustinos Recoletos, SinodAPP permitió reunir en un mismo espacio digital buena parte de las necesidades del Sínodo Misionero Agustino Recoleto. Desde el teléfono móvil, cada sinodal pudo acceder a la liturgia, los textos de la Eucaristía, el horario, los documentos de trabajo, los anuncios, las resonancias de los círculos, las votaciones y diferentes herramientas necesarias para la organización.
Pero su aportación más importante quizá no pueda medirse únicamente por el número de funciones que incorporó. La aplicación ayudó a afrontar uno de los grandes desafíos de un encuentro internacional: hacer posible que personas procedentes de diferentes países, culturas y lenguas pudieran encontrarse, escucharse y trabajar juntas.
Tres lenguas para una misma conversación
Español, inglés y portugués convivieron durante estos días en Río de Janeiro. Los 34 sinodales procedentes de diferentes lugares del mundo llegaron al encuentro con experiencias misioneras, culturas y lenguas diversas.
SinodAPP fue diseñada desde el principio teniendo presente esta realidad. Cada participante podía seleccionar su idioma y consultar en él buena parte de los contenidos. Además, determinadas herramientas incorporaron sistemas de traducción asistida por inteligencia artificial para facilitar que anuncios, resonancias y aportaciones pudieran ser comprendidos por todos.
De este modo, la tecnología ayudó a romper una barrera que podía dificultar la conversación. Un religioso de Filipinas, un misionero brasileño o un fraile hispanohablante podían acercarse al mismo contenido desde su propia lengua.
No se trataba únicamente de traducir palabras. Se trataba de crear un espacio de acogida, donde nadie quedara fuera de la conversación por no dominar alguno de los idiomas empleados durante el Sínodo.
La oración también cabía en el bolsillo
La dimensión espiritual ocupó un lugar central en el desarrollo de la aplicación. SinodAPP incorporó la Liturgia de las Horas correspondiente a cada jornada, con Laudes, Tercia, Sexta, Vísperas y Completas, además de los textos utilizados en las celebraciones eucarísticas.
Los sinodales pudieron consultar también el leccionario, el oracional, las plegarias eucarísticas y el cancionero.
Esto permitió reducir considerablemente la utilización de documentos impresos y, sobre todo, disponer de los materiales necesarios en cualquier momento. Bastaba abrir el teléfono para incorporarse a la oración común.
La propia estructura de la aplicación respetaba además la riqueza lingüística del encuentro. Algunas partes de la oración se realizaron en diferentes idiomas como signo de la universalidad de la Orden y de la diversidad de sus presencias misioneras.
Saber qué ocurre y qué viene después
Otra de las necesidades de un encuentro de estas características es la coordinación. Jornadas de oración, iluminaciones, conversaciones en el Espíritu, reuniones por círculos, celebraciones y actividades comunitarias componían un horario intenso.
La pantalla principal de SinodAPP mostraba la programación de cada día y señalaba automáticamente cuál era la siguiente actividad. De esta manera, los participantes podían consultar rápidamente qué estaba sucediendo y cuál sería el siguiente momento de la jornada.
El Tablero de Anuncios permitió además comunicar cambios, recordatorios o informaciones importantes. Los avisos podían aparecer inmediatamente en los dispositivos de los participantes, mientras que los mensajes urgentes recibían una mayor visibilidad.
La aplicación incorporó también un directorio de los sinodales, donde era posible conocer quién era cada participante, su procedencia, su experiencia misionera y sus expectativas ante el encuentro.
Así, la tecnología no sustituyó el encuentro personal. Al contrario, quiso facilitarlo.
Una herramienta para el discernimiento
A medida que avanzó el Sínodo, SinodAPP fue adquiriendo todavía mayor importancia para el trabajo de los círculos.
Cada grupo contó con herramientas para recoger sus resonancias y conclusiones. Los relatores pudieron registrar convergencias, tensiones, llamadas, preguntas abiertas y expresiones significativas surgidas durante la conversación en el Espíritu.
También se incorporaron las denominadas fichas de Ecos, que permitieron estructurar las propuestas mediante diferentes campos y preparar posteriormente la información para la Secretaría del Sínodo.
La inteligencia artificial estuvo presente como herramienta auxiliar para traducir contenidos y ayudar a sintetizar algunas aportaciones. La decisión y el discernimiento, sin embargo, permanecieron siempre en las personas.
SinodAPP buscó precisamente eso: reducir tareas mecánicas para dedicar más tiempo a lo verdaderamente importante.
Del papel a las votaciones digitales
Uno de los pasos más significativos fue la incorporación de un sistema propio de votaciones.
La aplicación permitió realizar diferentes modalidades de votación, desde opciones sencillas hasta elecciones con varios candidatos. El sistema controlaba la participación, evitaba votos duplicados y realizaba automáticamente el recuento de los resultados.
Cuando correspondía, las votaciones podían configurarse como anónimas, garantizando el secreto del voto.
La herramienta permitió sustituir procesos que tradicionalmente habrían requerido papeletas, distribución de documentos, recogida de votos y recuentos manuales.
En la fase final del Sínodo, SinodAPP incorporó además el sistema de Modi, mediante el cual los secretarios pudieron proponer modificaciones, adiciones, supresiones o comentarios sobre los párrafos del documento final. Las aportaciones quedaban organizadas digitalmente para facilitar posteriormente el trabajo de la comisión redactora.
También para las pequeñas cosas
La experiencia sinodal no está formada únicamente por reuniones y documentos. También hay desplazamientos, comidas, excursiones y viajes.
Por eso, durante los últimos días SinodAPP incorporó diferentes herramientas logísticas. Los participantes pudieron indicar desde el móvil sus necesidades para la visita al Cristo Redentor, las comidas, el día de salida o su participación en el viaje a Aparecida.
La aplicación contó asimismo con un canal de Ayuda Sinodal, pensado para resolver dudas o incidencias técnicas y logísticas durante el encuentro.
Detrás de todas estas herramientas existía un panel de administración desde el que el equipo responsable podía gestionar contenidos, usuarios, horarios, documentos, votaciones, círculos, encuestas y aportaciones.
Tecnología para encontrarnos
SinodAPP nació como una herramienta tecnológica, pero durante el Sínodo Misionero Agustino Recoleto terminó convirtiéndose en algo más: una infraestructura discreta al servicio de la experiencia sinodal.
Donde antes podían ser necesarias decenas de documentos impresos, papeletas, hojas de trabajo y comunicaciones diferentes, los sinodales encontraron un único espacio desde el que acceder a aquello que necesitaban.
Pero su principal logro no estuvo en sustituir el papel.
Estuvo en ayudar a que un encuentro internacional pudiera ser más accesible; en permitir que tres lenguas convivieran dentro de un mismo espacio; en facilitar que todos tuvieran los textos para rezar; en hacer más sencillo compartir una resonancia, participar en una votación o conocer la siguiente actividad.
Porque la innovación tecnológica dentro de la Iglesia adquiere sentido cuando deja de ser protagonista y se convierte en servicio.
Durante estos días en Río de Janeiro, SinodAPP quiso hacer precisamente eso: romper barreras para facilitar el encuentro.
Y quizá ahí esté su mejor definición: una tecnología pensada no para ocupar el centro, sino para ayudar a que en el centro estuvieran las personas, la escucha y el Espíritu.






