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Siete agustinos recoletos procedentes de cinco países, ordenados diáconos en una fiesta agustiniana

La iglesia de los agustinos recoletos en la localidad madrileña de Getafe (España) se vestía de fiesta el 12 de enero para la ordenación diaconal de siete religiosos nacidos en China, Panamá, República Dominicana, México y Brasil. El prior general, Miguel Miró, presentaba a los candidatos en la parroquia dedicada a Nuestra Señora de Buenavista en una ceremonia presidida por el obispo agustino recoleto de Tarazona (Zaragoza, España) Eusebio Hernández.

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Aunque se forman en España, los siete religiosos proceden de cinco países tan alejados como China, Panamá, República Dominicana, México y Brasil. Esta diversidad de procedencias es una buena muestra de la transformación sociológica que está viviendo la Orden de Agustinos Recoletos, que nació en España en 1588 y durante siglos ha sido casi exclusivamente española.

A finales del siglo XX un 58 % de los frailes eran de nacionalidad española. La crisis de vocaciones, con el consiguiente aumento de la media de edad, ha hecho que este porcentaje se reduzca hasta el 45% actual. Por el contrario, los americanos han crecido nueve puntos, pasando del 28 al 37 por ciento, un crecimiento superior al que también ha experimentado la Orden en el continente asiático, donde los religiosos –mayoritariamente filipinos- han pasado del 13 al 17 por ciento.

Servicio

En su homilía durante la ceremonia de ordenación, monseñor Hernández Sola hizo hincapié en la idea de servicio. No podía ser de otra manera, visto que se trataba de una ordenación diaconal y, en el diccionario y en la historia, la diaconía lleva implícita la idea del servicio. La Orden cambia de piel, abriéndose a nuevos pueblos, pero se sigue definiendo igualmente por el servicio que presta a la Iglesia y a los hombres, a partir del don recibido de Dios.

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