Fr. William Vizcaíno: acompañar “nuevas historias” en Níjar
Fr. William Vizcaíno realizó su voluntariado en San Isidro de Níjar (Almería), junto a las Hermanas Mercedarias de la Caridad, acompañando especialmente procesos de integración lingüística y humana de personas migrantes. En esa tarea cotidiana —aprender “las primeras letras”, practicar el idioma, sostener el ánimo— descubrió un anuncio de Cristo hecho de paciencia, dignidad y esperanza.
“Podemos ayudar a escribir algunas líneas de las nuevas historias que nuestros hermanos migrantes sueñan vivir.”
En su experiencia, “anunciar a Cristo” no siempre fue explicar ideas, sino hacerse cercano allí donde la vida duele. Uno de los momentos que más le marcó fue la visita al asentamiento chabolista de Atochares (Níjar), donde las condiciones de vida son profundamente precarias.
“Con solo estar, sonriendo y estrechando una mano, intenté transmitir la cercanía de Cristo.”
Entre los encuentros que se quedan en la memoria, Fr. William recuerda especialmente la historia de una mujer migrante recién llegada, y cómo su fe, su sonrisa y su determinación le revelaron la fuerza de la esperanza cuando todo parece empezar desde cero.
Este mes también le ayudó a “aterrizar” lo que estudia: salir de la comodidad, vencer prejuicios y reconocer que la misión se juega muchas veces en la periferia, allí donde la Iglesia está llamada a acercarse con un corazón samaritano.
“No puedo quedarme en la comodidad… debo salir al encuentro de los hermanos en los márgenes de la sociedad.”
Fr. Kleider Torres: la FES como escuela de familia y confianza
Fr. Kleider Torres Delgado vivió su voluntariado con ARCORES en la Fundación Escuela de Solidaridad (FES), en el entorno de Sierra Elvira (Granada). Al llegar, lo primero que subraya es la acogida: un recibimiento cálido, humano y comunitario, que ya hablaba por sí solo del tipo de “anuncio” que allí se vive.
“Nos recibieron amablemente y entre calurosos aplausos.”
En su testimonio aparece una idea que atraviesa toda la experiencia: Dios propone aprender a ser familia, y las dificultades no deberían impedir construir vínculos reales. Desde esa clave, “anunciar a Cristo” no fue un discurso, sino sostener el día a día con gestos sencillos: convivir, compartir mesa, acompañar, colaborar en tareas concretas, cuidar espacios y tiempos comunes.
Para Fr. Kleider, muchas veces el anuncio sucedió en un punto aparentemente mínimo: estar. Estar con la gente, estar disponible, estar atento. Esa presencia generaba confianza, abría conversaciones y permitía que otros se atrevieran a compartir lo que llevaban por dentro.
“Nuestra presencia provocaba en ellos sentirse en confianza… se animaban a contarnos los avatares de su vida.”

Además, remarca cómo los voluntarios —en su entrega silenciosa y perseverante— le hicieron reconocer el rostro de Cristo servidor: el que se inclina, sostiene, acompaña y no se cansa de amar en lo concreto.
Fr. Matías Bertinat: el corazón como “lugar” del anuncio
Fr. Matías Norberto Bertinat también realizó su voluntariado con ARCORES en la Fundación Escuela de Solidaridad (FES), en Atarfe (Granada), donde conviven alrededor de 170 personas de múltiples culturas, países, lenguas y religiones. Ese contexto fue para él un verdadero “laboratorio” de humanidad: convivir, escuchar, ajustar la mirada y descubrir cómo se rompe el individualismo cuando la vida se comparte de verdad.
Entre las inquietudes que le dejó la experiencia, destaca haber reconocido “en carne propia” una verdad sencilla pero exigente: somos seres en relación, necesitados de acogida, abrazo y reconocimiento como iguales en dignidad.
En su vivencia, la oración no estuvo separada del servicio. Al contrario: la oración se volvió confianza, incluso cuando el cansancio o el dolor no dejaban ver con claridad. Y allí, dice, se sostiene la certeza de que Dios permanece fiel y Cristo resucitado sigue actuando en la historia.
“El amor de Dios supera todas las barreras de idiomas y creencias si se vive desde el corazón.”

Al mirar lo vivido, Fr. Matías subraya un aprendizaje que apunta directo al lema pastoral: anunciar a Cristo hoy pasa, muchas veces, por crear espacios de escucha real, con un corazón disponible para el otro, capaz de sintonizar con sus heridas, esperanzas y preguntas.
“Es urgente generar espacios de escucha… un oído atento y un corazón sintonizado en el otro.”
Muchos destinos, una misma misión
Aunque esta nota recoge solo tres testimonios, el voluntariado del Teologado ha estado marcado por una convicción común: anunciar a Cristo no es únicamente hablar de Él, sino hacerlo visible en la cercanía, la fraternidad, la escucha y el servicio concreto. Allí donde la vida se vuelve más frágil —en la migración, en la convivencia intercultural, en la vulnerabilidad social— la misión se vuelve sencilla y exigente a la vez: “Anunciad a Cristo donde podáis”.



