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Correr por una misión: fe y solidaridad en la carrera Padre Marcelino

Los frailes jóvenes del convento de Nuestra Señora del Buen Consejo participaron en la 20ª Carrera Popular Memorial Padre Marcelino, uniendo deporte, testimonio y compromiso solidario junto a ARCORES.
Marcelo-Página-WEB

Una memoria que sigue dando fruto

Cada año, la Carrera Popular Memorial Padre Marcelino no es solo un evento deportivo. Es, ante todo, una forma viva de mantener presente el testimonio de una vida entregada. En su 20ª edición, la participación de los frailes jóvenes del convento de Nuestra Señora del Buen Consejo ha vuelto a poner de manifiesto que la memoria, cuando es auténtica, se convierte en impulso misionero.

Siguiendo el ejemplo del padre Marcelino —una vida entregada que continúa generando fruto—, la carrera se convierte en un espacio donde fe y compromiso se encuentran en movimiento.

Una fe que se hace visible en la vida

La presencia de los frailes jóvenes no se limitó a la participación en la carrera. Su implicación fue también un gesto concreto de evangelización: estar, acompañar y compartir desde la cercanía.

En un contexto como este, el testimonio no pasa por grandes discursos, sino por una presencia sencilla y significativa: correr junto a otros, animar, dialogar y mostrar que la fe puede habitar todos los espacios de la vida cotidiana.

De este modo, el deporte se convierte en lenguaje, y la comunidad en signo visible de una Iglesia que camina con la gente.

Correr por los demás: una misión que transforma

La 20ª edición de la carrera ha tenido además un fuerte acento solidario. A través de la participación, los corredores han contribuido al proyecto impulsado por ARCORES: “Construyendo futuro en Makaiba: nueva escuela en Sierra Leona”.

Este proyecto refleja el compromiso de la familia agustino-recoleta con los más vulnerables, recordando que cada gesto —incluso correr— puede convertirse en una forma concreta de transformar realidades.

Así, la carrera no termina en la meta. Continúa en cada vida que será tocada por esta iniciativa solidaria. Continúa en cada comunidad que crece gracias al compromiso compartido.

Porque, al final, correr también puede ser una forma de amar.

 

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