El comunicado de la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y del Santo Entierro de Cristo de Chiclana de la Frontera (Cádiz, España) señala los motivos por los que el agustino recoleto Antonio Cruz acaba de dar nombre a su nueva Bolsa de caridad:
“Hay personas cuyo recuerdo permanece vivo, porque supieron hacer del Evangelio una forma de vida. Con ese espíritu nace la Bolsa de Caridad Padre Cruz, una iniciativa de la Vocalía de Caridad de nuestra Hermandad que llevará para siempre el nombre de fray Antonio Cruz Amela (1933-2009), religioso agustino recoleto, quien fue director espiritual de nuestra corporación y una figura profundamente querida por generaciones de hermanos y por toda la comunidad de San Telmo.
Quienes tuvieron la suerte de conocerlo recuerdan su cercanía, su humildad y, sobre todo, su constante entrega a los demás. Su vida fue un ejemplo de servicio silencioso y de amor al prójimo, valores que hoy queremos seguir haciendo realidad a través de esta Vocalía.
Que su recuerdo nos inspire a seguir construyendo una Hermandad comprometida con quienes más lo necesitan, porque la mejor manera de honrar su memoria es continuar su obra: servir”.
El agustino recoleto Antonio Cruz falleció a la edad de 76 años mientras formaba parte de la comunidad noviciado de Monteagudo (Navarra). Nació en Iglesuela del Cid (Teruel, España) el 15 de abril de 1933. Con 13 años ingresó en el seminario de los Agustinos Recoletos, profesó como religioso en 1950 y fue ordenado sacerdote en 1957.
En 1961 se licenció en Pintura por la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, y se especializó en 1982 en la Facultad de Bellas Artes de Valencia (España). Su pasión y don para el arte le permitió restaurar y limpiar obras del patrimonio artístico de la Familia Agustino-Recoleta en España y Colombia.
Conjugó estas tareas con el ministerio y la enseñanza. Fue profesor de artes plásticas en el seminario de Lodosa y en los colegios San Agustín de Chiclana y Romareda de Zaragoza, y ejerció de párroco o vicario en San Telmo (Chiclana).
Las Bolsas de Caridad, el culto y la formación son los fines de las Hermandades y Cofradías, asociaciones de fieles nacidas con un fuerte componente solidario. La Bolsa de Caridad es el órgano permanente encargado de organizar y ejecutar esa labor social: detecta necesidades, estudia los casos, administra las ayudas, coordina a los voluntarios, colabora con otras entidades sociales, desarrolla los proyectos propios.
Cada Hermandad tiene su propio modelo, pero normalmente se financian con el presupuesto ordinario, destinando un porcentaje fijo de sus ingresos, añadiendo después donativos, colectas, campañas de recaudación, eventos solidarios…
Una característica de las Bolsas de Caridad es la confidencialidad y discreción con que actúan para preservar la dignidad de los beneficiarios. Auténticos servicios de acción social, su tarea va mucho más allá de conceder ayudas económicas: acompañan, orientan y colaboran con otras instituciones buscando respuestas estables y soluciones de largo plazo.
Que el nombre de fray Antonio Cruz figure al frente de esta nueva Bolsa de Caridad en Chiclana es un testimonio vivo del carisma agustino recoleto vivido como transformador de la sociedad.













