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“Que no nos falte más arrojo, más generosidad, más confianza y más realismo”

Carlos González es el prior provincial electo, reelegido por los religiosos tras sus cuatro primeros años en este cargo. Hoy comienza en Marcilla (Navarra, España) el 129º Capítulo Provincial de la Provincia de San Nicolás de Tolentino, en el que será confirmado para continuar en el cargo tres años más. Hablamos con él.
Caros González, agustino recoleto.

¿Ha tenido durante su primer cuatrienio tiempo suficiente para poner en marcha los proyectos y determinaciones del anterior Capítulo?

Subjetivamente, suelo experimentar el tiempo como un dinamismo que pasa rápido. Procuro hacerme amigo del tiempo, fluir con él y ser realista en lo que puedo hacer cada día.

Llevar adelante un Proyecto de vida y misión en un período de cuatro años, en vez de tres, ha sido más llevadero, porque se puede trabajar con más calma y hay más tiempo para conseguir los objetivos trazados.

Pero puedo adaptarme al período de tres años con el realismo de hacer lo que es posible. Con todo esto quiero decir que más allá del tiempo dedicado a un programa de trabajo, que influye en su ejecución, es fundamental el hecho de realizarlo con realismo según el tiempo real del que se dispone.

¿Qué luces destacarías del estado actual de la Provincia?

Los religiosos y laicos que trabajan en los distintos ministerios de la Provincia hacen mucho bien a las personas beneficiarias de esos servicios pastorales y sociales. Entre ellas encontramos niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos; enfermos y sus familiares, buscadores de Dios, cristianos que viven su fe, pobres, migrantes, personas que necesitan ser escuchadas y acompañadas…

Cada experiencia de servicio hecha por amor a Cristo y al hermano es un perla preciosa que, como decía san Agustín, beneficia al que la recibe, al que la regala y a los que somos testigos de su caridad.

Quisiéramos hacer más, pero tenemos límites. Es doloroso dejar parroquias como las de Nuevo México, porque la Diócesis de las Cruces tiene poco clero y le será difícil realizar el servicio de la evangelización en esas comunidades cristianas.

Pero es motivo de alegría y satisfacción ayudar a tantos adolescentes en los tres Centros Esperanza de la Prelatura de Lábrea en Brasil o en la Ciudad de los Niños de Costa Rica.

¿Qué prioridades modificaría respecto a las del cuatrienio que ahora termina?

Me inclino por mantener los diez retos que en su momento indiqué para el cuatrienio pasado, aunque modificando el orden y el énfasis de algunos.

Así, mantendría la importancia que tienen el acompañamiento de los religiosos y el servicio de acompañar a los que acuden a este servicio y mantendría el espíritu generoso para profundizar nuestro carisma y compartirlo con pasión y alegría.

Daría más importancia a la cultura vocacional y a la atención en favor de los más pobres; y buscaría enfatizar el servicio de los Centros de Espiritualidad.

Ahora bien, como el Proyecto de vida y misión es de todos, esperaré al diálogo que mantendremos en este Capítulo provincial, enfatizando mi labor de escucha. A partir del nuevo Proyecto de Vida y misión que diseñaremos estos días, haré las modificaciones a ese Decálogo que nos ayudará en el trienio 2026-2029.

¿Cuál ha sido su mayor satisfacción como prior provincial?

No es sencillo responder porque tendría que elegir entre varias experiencias. En el ámbito interno, creo que sea la disponibilidad de la mayor parte de los religiosos para ir a donde la Provincia tiene necesidades; este es un signo de pobreza y espíritu generoso que me deja muy edificado.

En el ámbito externo, nuestra misión evangelizadora, serían las frecuentes Eucaristías dominicales vivas y alegres donde tantas comunidades reunidas celebran su fe en torno a Jesucristo, maestro de la Palabra y Pan partido que nos alimenta.

¿Cómo imaginas que será la Provincia dentro de tres años?

Imagino una Provincia con menos miembros activos, pero con una actitud más realista de religiosos y laicos en relación con los alcances de los servicios que hagamos. También espero que hayamos hecho un avance importante en mostrar un trabajo alegre, generoso y esperanzado en favor de los más pobres.

Una Provincia humilde con menos miembros, pero más comprometida con los más vulnerables.

¿Qué espera respecto a la espiritualidad y misión compartidas con los laicos?

Son cientos los laicos que trabajan con nosotros en la evangelización, la educación, la ayuda a los necesitados, la economía y varios otros campos.

Tengo la impresión de que no valoramos adecuadamente este valiosísimo trabajo en comunión. Nos cuesta integrar a los laicos en el Capítulo o en las Asambleas y en nuestros organismos; no es sencillo trabajar en este nivel con ellos.

Quizá nos falte más arrojo, más generosidad, más confianza en los laicos y más realismo.

¿Y respecto a las Fraternidades Seglares?

Nos vamos convenciendo de que el carisma de nuestra Familia Agustino-Recoleta no es propiedad de religiosos y religiosas, sino también patrimonio de muchos seglares llamados por el Espíritu Santo a vivir el carisma.

Enfatizamos la formación cristiana y la convivencia, pero tengo la impresión de que el trabajo conjunto a favor de los más necesitados es una tarea que tenemos que potenciar.

¿Es la vida consagrada agustino-recoleta atractiva para la sociedad de hoy?

Los carismas del Espíritu Santo son siempre actuales y atractivos; pero no todos los testigos somos creíbles, o suficientemente creíbles, porque nos falta pasión y alegría. El testimonio de los que formamos esta Familia influye positivamente cuando somos reflejo del evangelio; y negativamente cuando no lo somos

Las vocaciones son, sobre todo, obra de Dios, que llama en el interior de cada persona. No es fácil dar con las razones del descenso de las vocaciones a la vida religiosa y sacerdotal; es algo multifactorial y que, en parte, entra en el campo de lo misterioso.

Lo cierto es que Dios está presente en medio del mundo y en los corazones de todos, como Dios providente que es. ¡Dios proveerá! Él sigue siendo el maestro interior que nos llama a comprometernos en su Reino de amor.

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