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“Proclamamos ‘presente’ con inquietud, pero también con alegría y confianza

Maricela Valles es la presidenta de la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta en España. Reflexiona sobre el momento actual de la Fraternidad en España, que ha celebrado en los últimos meses la llegada de nuevos miembros con gran esperanza.
Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta de Requena (Valencia, España).

“Presente”: ocho letras de gran significado cuando se dicen con un corazón abierto y dispuesto. Valoro con inmensa gratitud a Dios y reflexiono en voz alta tras las últimas celebraciones de la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta en España.

En noviembre y diciembre, hasta quince personas emitieron sus promesas y fueron acogidas en tres Fraternidades distintas; ya en 2026, otras 24 personas comenzaron el año de formación para la creación de una nueva Fraternidad con sede en la Casa de Formación San Agustín de Las Rozas (Madrid).

En la Fraternidad Seglar de Santa Rita han iniciado con ímpeto su vida laical agustino-recoleta hermanas procedentes de la Capellanía China en Madrid: siete se integraron en la Fraternidad y tres más iniciaron el año de prueba.

Y el 5 de marzo nació una nueva Fraternidad con el nombre de la patrona, Santa Magdalena de Nagasaki, con sede en el Monasterio de San José de las Agustinas Recoletas en Requena (Valencia). Once personas hicieron las Promesas y dos más iniciaron su formación. Es la primera Fraternidad nacida en un monasterio de Agustinas Recoletas en España.

Presente” es la palabra que todos ellos han utilizado al ser llamados por su nombre antes de emitir sus promesas o de ser aceptados para el año formativo. La palabra me remonta a cuando era pequeña, cuando la maestra pasaba lista en el colegio. Ahora, cuando la he escuchado de cada hermano y hermana, se ha hecho eco en mí desde la contemplación y la escucha.

Cuando proclamaba ante la maestra aquel cercano, comprometido y diario “presente”, me abría así al camino del aprendizaje. Ahora refleja el deseo de aprender de la vida de cada hermano, compartida para caminar juntos y crear Fraternidad. Mi corazón pide ofrecerles mi acompañamiento con profundo amor.

Es una palabra melodiosa, bonita y comprometida, implica acogida de la gracia de Dios. Ha unido a personas de realidades y lugares muy diferentes. Cuando cada miembro de la Fraternidad Seglar la pronuncia, pone ante Dios y sus hermanos su historia y vida, única.

La hemos escuchado en español y en chino, y siempre suena a alegría, a confianza, a inquietud; refleja seguridad y anhelo de Dios desde la profundidad del corazón. Refleja estar dispuesto a iniciar un camino nuevo desde un carisma que fortalece la fe, construye fraternidad y ayuda a servir a los demás.

Escuchar ese “presente” llena el corazón de gratitud e inquietud recoleta. Embarga la emoción, refleja una felicidad que solo puede venir de Dios. Invita a reflexionar y discernir sobre la bendición que es formar parte de esta Familia. Y cada uno la pronuncia desde su realidad, desde sus debilidades y heridas, fortalezas y creencias, su pasado y su presente, su anhelo futuro.

En el “Presente” de cada día, de ayer, de hoy y de mañana, aprendo que este camino carismático y espiritual es hermoso, que vale la pena la entrega y amor al Señor y a mis hermanos.

Estas celebraciones en España han sido todo un “Presente” de Dios, una bendición plena que no se puede explicar con palabras. Hay también un “Presente” de cada Fraternidad, con su peculiaridad; es un llamado de Dios que se responde desde el corazón: “Aquí estoy Señor, para hacer tu Voluntad”.

Me siento conmovida, emocionada, agradecida, inquieta, y agustina recoleta. Siento un Presente de amor, de vida, de compromiso, de entrega, de valentía, y de recolección. Un presente que hace vibrar, pensar, soñar, vivir la fraternidad. Un presente seglar, un presente agustino y recoleto, con acompañados y acompañantes, de caminantes y peregrinos.

Es, en definitiva, un “Presente” que fortalece, anima e inquieta. “Anuncia a Cristo aquí y ahora, donde puedas”, dijo san Agustín. Como misioneros del Reino, abramos el corazón a la profundidad de esa búsqueda y encuentro con el Señor; que sepamos verlo en el corazón de los hermanos que se suman a nuestra Familia. Este “Presente” es por el Señor, para buscarlo, encontrarlo y seguir buscándolo con agradecimiento por su amor y su Palabra, y por hacernos hermanos.

“Ayúdame, Señor, a hacerme Presente; a acoger con humildad tu Gracia y tu misericordia. Y que todos pronunciemos ese Presente cargado de alegría, ternura y sonrisas; que seamos profundamente humanos, entregados a la oración, a la contemplación y a la adoración”.

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