Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Mes Naranja: el silencio no protege, la información salva vidas

Con alegría, conciencia y compromiso, el Hogar Santa Mónica impulsó la campaña Mayo Naranja, dedicada en Brasil a combatir la violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes.
Mes Naranja en el Hogar Santa Mónica. Agustinos Recoletos. Fortaleza, Brasil. 2026.

El Mes Naranja en el Hogar Santa Mónica reunió, una vez más, a niños, educadores, personal y colaboradores en un programa marcado por la reflexión, el diálogo y la valoración de la infancia. El mensaje fue que proteger a los niños y adolescentes es responsabilidad de toda la sociedad.

En un ambiente de calidez, cuidado y esperanza, los participantes recorrieron las instalaciones de la institución en una caminata simbólica que buscaba transmitir que el silencio no protege, pero la información salva vidas. Con globos, actividades lúdicas y momentos de integración, las beneficiarias hicieron una llamada al compromiso colectivo para construir una cultura de protección, respeto y derechos garantizados para todos los menores.

La actividad incluyó momentos recreativos que les ayudaron a aprender, de forma amena y adecuada a su edad, sobre la importancia del autocuidado, cómo establecer relaciones de confianza con adultos responsables y cómo buscar ayuda cuando se sientan amenazados o inseguros. Mediante juegos, debates grupales y actividades deportivas, el mensaje caló hondo en todos de una manera emotiva y significativa.

El símbolo de la flor que caracteriza esta Campaña en todo el país estuvo presente en diversos momentos. Representa que todo niño merece crecer en un entorno seguro, libre de cualquier forma de violencia, abuso o explotación. Combatir el abuso sexual infantil requiere vigilancia constante, escucha activa y acciones concretas que prioricen la dignidad humana en todas las decisiones.

Para el Hogar Santa Mónica, una institución dirigida por los Agustinos Recoletos con la misión de acoger y proteger a niñas en situación de vulnerabilidad social que han sufrido o han estado en grave riesgo de sufrir violaciones de derechos en su entorno familiar anterior, esta acción representa mucho más que una actividad conmemorativa.

El compromiso del Hogar es ofrecer oportunidades diarias para la reconstrucción, el fortalecimiento de los lazos, la recuperación de la autoestima y la devolución de la esperanza a quienes su infancia estuvo marcada por la violencia. Esta protección solo es verdaderamente efectiva cuando se construye desde la comunidad. Cada gesto de cariño, cada consejo y cada abrazo se convierten en una semilla de transformación capaz de cambiar el rumbo de las vidas.

El llamado a la sociedad durante el Mes Naranja es para que todos abran los ojos, los oídos y el corazón para proteger a los menores. Ninguna situación de violencia debe ser ignorada, y cada niño debe encontrar adultos cerca que sean capaces de comprender su dolor, creer en sus palabras y defender sus derechos.

Toda infancia merece ser vivida con libertad, seguridad, amor y dignidad. Proteger a los menores no es solo un deber legal: es un compromiso humano que nos interpela cada día.

Compartir:

Entradas Relacionadas