Desde la jornada mundial de la juventud –JMJ Río 2013– celebrada en Brasil hace dos años, fue tomando forma un grupo de jóvenes parroquianos cercanos a la comunidad agustino-recoleta que atiende a esta parroquia de Santa Rita de Casia. El encuentro con las JAR (Juventudes agustino-recoletas) en Río de Janeiro y participar de las actividades programadas por los frailes de la parroquia, a estos jóvenes les hizo sentirse muy identificados con esa realidad y manifestaron querer formar parte de la Orden como grupo JAR. De hecho desde antes de las JMJ ya se llamaban a sí mismos JAR.
Durante más de dos años han tenido reunión quincenal en la parroquia todos los domingos, donde la oración y formación han sido el hilo conductor para llegar a comprender lo que es ser JAR. En esa reunión hacían propósito de llevar a cabo un gesto concreto que efectuaban en el tiempo intermedio hasta la siguiente reunión.
Los gestos concretos siempre estaban vinculados a la parroquia: conocer y colaborar con las diversas pastorales, movimientos y servicios, colaborar en las celebraciones agustinianas en la parroquia e interesarse y estudiar la historia de san Agustín y de la Orden de Agustinos Recoletos.
Tras un tiempo de experiencia, reflexión y seguimiento de los pasos propuestos para constituir las JAR y una reflexión seria, 18 de esos jóvenes decidieron formar la primera comunidad, y el día elegido fue el 5 de diciembre.
Emoción difícil de contener los días previos. Ensayos, preparación, convivencia… Y llegó el día 5. Por la mañana estuvieron reunidos en fraternidad. Antes de la hora todos pululando por la parroquia, sacristía, jardines… luciendo el colorido de sus blusas.
A las 7 de la tarde comenzó la monición de entrada y la procesión litúrgica: los 18 jóvenes, los monaguillos, los ministros, nuestros religiosos no sacerdotes Mario Corrales y Diego Méndez, tres diáconos (dos de ellos padres de miembros JAR) y los tres sacerdotes recoletos de la parroquia: Manuel Silva, Refugio González y Santiago Sánchez. Liturgia del segundo domingo de Adviento.
Después de la homilía el compromiso de los jóvenes ante la comunidad y la asamblea. Presentados por fray Refugio al párroco, recibieron la cruz con el corazón y las Confesiones de San Agustín. Luego la comunidad recoleta abrazó a cada uno de ellos.
Debe resaltarse que todo fue muy recoleto: los libros de las Confesiones fueron donados por la ONG La Esperanza de Lodosa (Navarra), muy vinculada a la Orden y a Brasil; y las cruces fueron un regado de la Vicaría de Brasil de la Provincia de Santo Tomás.
Terminada la misa con un canto agustiniano, todos pasaron al salón parroquial para la confraternización. Un vídeo preparado por ellos fue visionado con interés: se presentaba a la Orden a grandes rasgos y su presencia en Brasil, y seguía una pequeña entrevista que hicieron a los religiosos de esta comunidad (Santiago, Manuel, Refugio y Diego), y, por fin, un aperitivo servido por los miembros de las JAR, los oficiales y los que están a las puertas.
Así fue el día de la Orden en esta parroquia agustino-recoleta de Manaos.



