Los cursillos, charlas y talleres del Centro de Espiritualidad Agustino-Recoleta (CEAR) de Costa Rica tuvieron desde el inicio de sus actividades gran acogida en la población local, por lo que se decidió una ampliación de las instalaciones para permitir que todo se desarrollase en un lugar adecuado, con mayor disponibilidad de salas y servicios sanitarios y de cocina.
La inauguración tuvo lugar el sábado 12 de diciembre a las seis de la tarde en el salón principal. Al acto acudieron, además diversos agustinos recoletos residentes en Costa Rica, los principales gestores de los CEAR en la vicaría y otros religiosos procedentes de México, entre ellos el vicario, Francisco Javier Acero, y el encargado de la formación permanente, José Manuel González Durán. Especial reconocimiento tuvo Mariano Guardia Cañas, principal benefactor que ha hecho posible esta obra.
El acto se abrió con un agradecimiento especial para todas las personas que han hecho posible este proyecto. Posteriormente, María Eugenia Trujillo, del equipo de formación del CEAR Costa Rica, agradeció a todos los que han aportado su apoyo al Centro desde sus inicios. Además hizo entrega oficial de un cuadro de san Agustín que tendrá copias distribuidas en los diferentes CEAR.
En el cuadro puede observarse una bóveda cómo símbolo de la Iglesia y de que todos estamos bajo el mismo techo. Además, en el friso puede leerse la frase de San Agustín “Da lo que mandas, y manda lo que quieras” en su lengua original, el latín. El santo está pintado como una persona sencilla y cercana. Otros elementos visibles en la obra pictórica son el árbol de la vida, el corazón y el libro, la concha del famoso episodio del niño jugando en la playa y, finalmente, la correa agustiniana.
La autora del cuadro relató que, al finalizarlo, sentía que faltaba algo y se le ocurrió escribir a José Manuel González Durán explicándole el proyecto y pidiéndole componer una canción alusiva al cuadro. El cantautor recoleto contestó favorablemente y él en persona cantó el tema compuesto durante la inauguración de las nuevas instalaciones y tras ser desvelado el cuadro.
El vicario de México y Costa Rica presentó en su discurso la historia de los CEAR desde que se empezó a fraguar la idea hasta la actualidad y recordó los cuatro puntos básicos sobre los que giran las diferentes ofertas formativas de los CEAR: los talleres de oración que deben llegar al hombre del siglo XXI; el acompañamiento personal; la ayuda que deben generar los centros a través de las personas que se enriquecen; y el valor de la interioridad. También pidió a los presentes que el CEAR se haga presente y conocido por toda Costa Rica y que se trabaje en red.
En el acto se presentó la agenda de los próximos talleres y cursillos durante el primer semestre del 2016 y se recordó que las nuevas instalaciones también están abiertas a las Juventudes Agustino-Recoletas (JAR), las Fraternidades Seglares y los grupos pertenecientes a la Asociación de Madres Cristianas de Santa Mónica.
El principal benefactor de estas obras también pudo dirigirse a los presentes antes de presentar la placa de reconocimiento y agradecimiento. Recordó sus cuatro años como ministro de obras públicas y transporte del Gobierno de Costa Rica entre 1990 y 1994, en los que la población sufrió cuatro grandes terremotos. De aquellas tragedias nació la Fundación Catedral, con la que las empresas pueden colaborar para restaurar los bienes eclesiales damnificados, y cuyos fondos también impulsaron en gran medida la construcción de las instalaciones del CEAR.
Tras la bendición e inauguración oficial, los presentes disfrutaron de un pequeño recital musical y de un momento de convivencia y diálogo distendido.



