Acompañado por el obispo de Fortaleza, José Antonio Aparecida, el nuncio apostólico de la Santa Sede en Brasil, Giovanni D’Aniello, visitó el pasado 14 de noviembre a los 21 proyectos socioevangelizadores de la Iglesia que componen el Condominio Espiritual Uirapurú (CEU), dentro de un amplio espacio verde situado dentro la ciudad brasileña de Fortaleza.
Los Agustinos Recoletos y las Misioneras Agustinas Recoletas, que están unidos en la gestión y desarrollo del Hogar Santa Mónica, centro de atención a niñas y adolescentes que han sufrido o corren gravísimo riesgo de sufrir abuso o explotación sexual, acompañaron al Nuncio en su visita.
A las siete de la mañana se celebró una eucaristía presidida por D’Aniello y concelebrada junto al obispo local y ocho sacerdotes pertenecientes a las diversas entidades presentes en el CEU, así como muchas religiosas, voluntarios y personal. Fue una celebración alegre, de gran comunión, y se llevó a cabo en la todavía inconclusa iglesia del Santísimo Sacramento, el templo común que preside este Condominio donde no solo se comparten proyectos sociales y recursos, sino también carismas y vivencias eclesiales.
Tras la liturgia se llevó a cabo un desayuno de trabajo, donde el Nuncio se interesó por los diversos proyectos presentes en el CEU y se narraron las experiencias de comunión y solidaridad entre los diversos centros que forman parte de la vida cotidiana de estas entidades.
El Nuncio quedó impresionado del trabajo común que hace la Iglesia Católica con la sociedad en Fortaleza mediante este centro, de una singularidad muy especial, que reúne a diversas familias religiosas y carismas en la búsqueda de un mundo más justo, mejor, solidario y en el que se recuperan anualmente decenas de vidas de personas que han sufrido con las dependencias químicas, los abusos, el abandono, la falta de oportunidades y otras muchas dificultades e injusticias.



