El domingo 19 de abril los Agustinos Recoletos dejaron la última de sus comunidades en el Estado de Nuevo México, situada en Anthony, con la ceremonia de entrega oficial a la Diócesis de Las Cruces de las Parroquias de Anthony y Chaparral y las misiones (cuasiparroquias) de Berino y La Unión.
El domingo anterior, 12 de abril, se celebró una fiesta de despedida popular, en la que se hizo presente el agustino recoleto Rafael Castillo, natural de la cercana ciudad de El Paso (Texas) y que fungió como delegado del vicario de los Agustinos Recoletos en Estados Unidos, ausente por motivos de agenda.
Castillo presidió la Eucaristía acompañado por otros tres agustinos recoletos y dio las gracias en nombre de la Familia Agustino-Recoleta por los 33 años que se ha compartido vida y misión en esa Parroquia de San Antonio. También pidió disculpas por las posibles deficiencias y animó a recibir al nuevo párroco con cariño y espíritu de colaboración.
Terminada la Eucaristía, hubo una recepción en el salón parroquial en la que participaron fieles de las parroquias y misiones en las que hasta ahora colaboraban los Recoletos (Anthony, Berino, La Union y Chaparral), pero también otros de parroquias que se sirvieron hace muchos años, como La Mesa y Vado, que recordaban con cariño la presencia recoleta y quisieron despedir a los religiosos.
Incluso desde Madera (Chihuahua, México) también hubo fieles que se acercaron para despedir a algunos de los religiosos que en tiempos pasados, durante años, los habían servido también en aquel lado de la frontera y ahora formaban parte de la última comunidad recoleta de Anthony.
Durante la recepción hubo una proyección con imágenes y recuerdos de estos 33 años de presencia Recoleta en Anthony (1993-2016), se cantaron canciones que hablaban de despedida y unos a otros se dirigieron muchas palabras emocionadas de agradecimiento.
Con el cierre de Anthony también terminaba casi un siglo de presencia de los Agustinos Recoletos en Texas y Nuevo México (1930-2026). Muchos religiosos recoletos dieron lo mejor de sí en estas tierras. Con nostalgia y satisfacción cuantos siguen vivos en distintas partes del mundo han dicho su “misión cumplida”. Y el pueblo de Dios en aquella región les ha agradecido su tarea y compañía.











