Un grupo de antiguos seminaristas de los Agustinos Recoletos en Valladolid (España) ha mantenido un especial cariño y recuerdo de sus años como alumnos internos en el Colegio San Agustín. El primero de sus encuentros, hace ya algún tiempo, reunió a seminaristas de los años 1972 a 1976.
Por otro lado, la comunidad recoleta vallisoletana ha emprendido en los últimos años una labor de digitalización, clasificación e identificación de los archivos fotográficos del antiguo seminario. Poner fecha y nombres a todas las fotos es tarea difícil. En algunos casos, ha sido medio siglo sin contacto, y en otros, la procedencia de aquellos seminaristas era amplísima dentro de la geografía española.
Se reunió una primera documentación y, con la ayuda de la informática y del antiguo alumno Fidel Juan Casado, se ha ido poniendo algo de orden y luz. Hay que tener en cuenta que durante muchas décadas hubo hasta cinco líneas/clases por cada curso, con cerca de 40 alumnos por cada línea.
La idea era recontactar con cuantos fuera posible y organizar un encuentro, que se marcó para el domingo 30 de mayo. Cuando llegaban a la recepción, desde el primer instante comenzaron a resurgir en sus mentes las imágenes en su mente de un centro educativo que hoy es muy diferente al que ellos conocieron.
Reunidos los casi cuarenta participantes en el Salón Rojo, se hicieron fotos por cursos, todos tuvieron la oportunidad de presentarse y de compartir recuerdos y de explicar qué poso había dejado el seminario en la vida de cada uno.
Después, en pantalla se fueron proyectando fotos y todos colaboraron para identificar al mayor número posible de personas. Siguió una Eucaristía en la que también se recordaron cantos conocidos por todos con la interpretación de dos de los antiguos alumnos, a la guitarra y al órgano. Y hubo una comida de hermandad en la que participaron religiosos de la comunidad recoleta.
Tras la sobremesa, en la que unos recuerdos llamaban a otros, siguió el paseo por las instalaciones del complejo: iglesia, laboratorios, clases, gimnasio, salas de recreo, dormitorios, aseos… Muchos hacía cuarenta años no volvían al que fue su hogar de niños, y hubo sorpresas con algunos espacios profundamente modificados y otros conservando aún la imagen general de cuando vivieron allí.
El encuentro también tuvo un componente solidario. Los participantes ofrecieron un donativo de poco menos de mil euros que servirá para colaborar en un proyecto de nuevo barco para los misioneros recoletos en la Amazonia brasileña.
El éxito del encuentro y la necesidad de continuar con la tarea de identificación de personas en los álbumes digitalizados animó a una nueva convocatoria para octubre.


















