Acostumbrados a tantas malas noticias de guerras, o sobre la actuación de los poderosos, o sobre la polarización y los extremismos excluyentes, el centenario de una misión amazónica es una oportunidad para recuperar la fe en la humanidad y en la misión de la Iglesia: llevar paz, progreso, solidaridad y dignidad desde un mensaje único y consolador: la alegría del Evangelio.
Este es el principal mensaje del número de mayo y junio de 2026, número 186, de la revista Canta y Camina, el boletín de amistad que publica la Provincia de San Nicolás de Tolentino, órgano de difusión y conocimiento del carisma, la espiritualidad, la historia y el presente de la Familia Agustino-Recoleta.
Este número puede verse en pantalla para leer o descargar haciendo click en este enlace:
Ante el avance de la instrumentalización de la religión por parte de los poderosos y de ideologías que priman la exclusión del pobre, del diferente o del extranjero; ante el uso de la confrontación, la violencia, la guerra y la ley del más fuerte como argumentos; o ante la polarización social, es necesario mantener y defender los valores del evangelio, contrapunto a todas estas ideologías.
Frente a esa situación general y tantos desafíos personales, surgen espacios de descanso para la mente y el corazón, para redimensionar la realidad y que lo negativo no impere, para recuperar la fe por la humanidad y consolidar redes fraternas, colaborativas, promotoras de sentido y de felicidad personal, social y global.
Frente a esas fuerzas que siembran dolor y tristeza globales, podemos poner diques como la música y las artes, el ocio sano y el deporte, la cultura y el diálogo, la cooperación, la solidaridad, el encuentro fraterno; y, para los creyentes, la oración, la liturgia, la comunidad, la siembra de la bondad y la belleza.
Las misiones católicas son un contrapunto a cualquier pesimismo. Así podemos interpretar este número de Canta y Camina: las palabras de agradecimiento y la visión optimista del obispo recoleto de la Prelatura de Lábrea, Santiago Sánchez; o conocer la tarea social de los misioneros; o explicar cuáles han sido en estos cien años las prioridades pastorales; o agradecer a cuantos apoyaron desde la retaguardia a esa vanguardia misionera.
Te invitamos a leer este número de Canta y Camina para quitar ese regusto amargo que el ambiente general puede dejarnos. Que las malas noticias no nos hagan perder el norte y el sentido real de la vida cristiana: creer, promover e implantar el Reino de Dios, el de la dignidad y felicidad para todo ser humano.



















