Una de las salas de la Parroquia de Nuestra Señora de Buenavista de los Agustinos Recoletos en Getafe (Madrid, España) reúne a un buen grupo de adultos mayores en un proyecto llamado “CaminAR”. Ya es el tercer año que se lleva a cabo la experiencia.
“Caminar, caminamos poco”, dicen, pues la andadura del grupo no se basa en un camino físico. Los objetivos son la escucha y la conversación para promover el encuentro entre adultos mayores que, en muchos casos, sufren por una soledad no deseada.
Un equipo de voluntarios, muchos de ellos pertenecientes a la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta y en coordinación con la red solidaria agustino-recoleta, ARCORES, acompaña y promueve con responsabilidad y fidelidad las diversas actividades.
Durante la reunión se aportan historias de los lugares de origen, se escucha música, hay juegos de mesa, se celebran los cumpleaños, se comparte un aperitivo, lecturas, poesías, trabalenguas y también hay momentos de reflexión, lectura de la Sagrada Escritura y de textos espirituales.
ARCORES ofrece formación, y la comunidad religiosa agustino-recoleta también participa cuando es posible. Se fortalece así el sentido de amistad, de comunidad, de compañía y de apoyo mutuo. Estos son los testimonios de algunos de los participantes:
Luisa: “A mí me ha venido muy bien, el grupo me ayuda mucho. Me dan buenos consejos que agradezco mucho y me siento muy a gusto, he cogido cariño a todas. Son bellísimas personas.”
Isabel: “Me gusta mucho el grupo y estoy esperando que llegue el jueves para ir. Me vienen muy bien las charlas. Me gustaría que siguiéramos y viniera más gente.”
Maxi: “Creo que nunca he faltado, deseo que llegue el jueves. Incluso con la pierna mal han ido a buscarme y voy con mucha ilusión. Vendré siempre que pueda, este rato es de los mejores del día. Me gusta mucho.”
Mari Ángeles: “Lo bueno de este grupo es que aquí estamos distendidas, nos encontramos bien, sabemos que podemos decir lo que sea, desahogarnos y expresarnos libremente con la tranquilidad de que nadie nos va a juzgar. Eso es muy positivo.”
Ángela: “Llevo en el grupo desde el primer día y es muy positivo para mí y para todos. Lo necesitamos porque nos comprendemos, no nos criticamos ni nos juzgamos, hay un gran cariño entre nosotras. Cada una aporta lo que puede, algunas sus preocupaciones y otras sus alegrías; y con eso todo se forma una masa de la que sale un buen bizcocho.”
Rosi: “Me siento una más del grupo, encantada de estar aquí. El grupo me enriquece, cada jueves aporto lo poco que puedo y recibo muchísimo más de lo que doy.”
Soledad: “Vengo desde hace tres años y me ha hecho mucho bien. Más que una reunión, es una hermandad. Siento que todas son mis hermanas. Puedo expresarme, contar mis pequeños o grandes problemas, sé que no van a salir de aquí. Estoy muy contenta porque me sentía muy sola; en mi casa no entra nadie, mis hijos viven lejos y están muy ocupados. Por eso vengo a la Parroquia, al grupo CaminAR y al taller de oración. Si falto es por algún motivo importante, nunca por comodidad, vengo con muchísima ilusión.”














