Los coordinadores de las comunidades de las Juventudes Agustino-Recoletas (JAR) del centro de México estuvieron presentes en el retiro “Toma y Lee” (Tolle Lege en su expresión latina) para acompañar a los jóvenes que viven su etapa de precomunidad en este encuentro especialmente pensado para ellos. Las comunidades participantes procedían de México D.F. (Avante, Hospitales, Santa Mónica), Cuernavaca, Querétaro (Lomas de Casablanca y Fray Luis de León) y Estado de México (San Miguel de Tecamachalco).
Tepotzotlán está dentro de la zona metropolitana del Valle de México, a 43,5 km, al noreste del centro de la ciudad de México. En este pueblo de arquitectura colonial está el Museo Nacional del Virreinato, situado en lo que fue el Colegio Jesuita de San Martín y San Francisco Javier, construido entre los siglos XVII y XVIII, así como el templo de San Pedro Apóstol. Está catalogado como “pueblo mágico de México”.
Los testimonios personales de los jóvenes de la comunidad JAR de San Ezequiel Moreno, del Postulantado de los Agustinos Recoletos en Calzada del Hueso, lograron que los asistentes se encontrasen con Jesús. La vivencia de los signos sacramentales y, sobre todo, los momentos de oración personal permitieron crear un ambiente de interioridad, y de fraternidad entre todos los participantes.
La noche del sábado al domingo terminó con el sacramento de la reconciliación y la imposición de la cruz, comprometiéndose cada asistente a revestirse de Jesucristo y a iniciar con responsabilidad la experiencia de pre comunidad.
Los religiosos agustinos recoletos Francisco Javier Monroy, responsable de las JAR zona centro, y Francisco Javier Acero, vicario de México y Costa Rica, estuvieron presentes durante todo el encuentro. Aprovecharon para dialogar con cada uno de los jóvenes presentes.
La mañana del domingo, el agustino recoleto Francisco Javier Goizueta y el matrimonio formado por Consuelo Luna y Francisco Núñez dieron su testimonio de vida.
La jornada finalizó con una eucaristía en donde se invitó a cada uno de los asistentes a poner todos sus compromisos en Dios, más que en las propias capacidades de cada uno.



