“Sepan lo que leen, amen lo que leen y transfórmense por lo que leen”.
Con esta exhortación, el excelentísimo y reverendísimo Roberto Gaa, DD recordó a los nuevos lectores y acólitos instituidos que el ministerio en la Iglesia no consiste meramente en cumplir funciones litúrgicas, sino en permitir que la Palabra de Dios y la Eucaristía transformen la propia vida.
Al presidir la institución al lectorado y acolitado en la fiesta de la Conversión de San Agustín, el 24 de abril de 2026, en la capilla de Santo Tomás de Villanueva del Centro de Formación de Recoletos, el obispo de Novaliches subrayó que la verdadera distinción de los ministros instituidos reside en su intención de convertirse en servidores santos y fieles de la Iglesia.
Un ministerio arraigado en la intención

Al comienzo de la celebración eucarística, monseñor Gaa planteó una reflexión a la congregación: ¿qué diferencia a quienes simplemente están capacitados para leer y servir en la misa de quienes son instituidos formalmente en estos ministerios?
El obispo explicó que la diferencia radica en la intención. Mientras que muchos pueden proclamar las lecturas o asistir al altar con competencia, los instituidos lo hacen con el deseo de convertirse en “sacerdotes buenos y santos”, permitiendo que su servicio moldee y transforme sus vidas.
Retomando este tema durante la homilía, monseñor Gaa insistió en que el ministerio nunca debe quedarse en algo externo o funcional. Más bien, la Palabra proclamada y la Eucaristía deben afectar interiormente a los ministros.
Dirigiéndose a los lectores, dijo: “Sepan lo que leen, amen lo que leen y transfórmense por lo que leen”. A los acólitos, les recordó igualmente: “Su servicio no es simplemente un perfeccionamiento de deberes, sino el estar más enamorados de la Eucaristía”.
Diez lectores instituidos
Diez frailes y seminaristas fueron instituidos en el ministerio del lectorado durante la celebración.
Los candidatos al lectorado fueron:
Fray Kline Kysser V. Asentista, OAR
Hno. Rhaian S. Ayuban, CSJB
Hno. Francis B. Bilaro, SdC
Sem. Ian Christopher D. Dela Peña
Sem. Rheymar Angelo A. Domingo
Sem. Joshua A. Mendez
Hno. Winston C. Quilaton, ESHT
Fray Joshua Miguel Y. Salmon, OAR
Fray Norman S. Salolog, OAR
Fray Jayson A. Solmayor, OAR
Los nuevos lectores instituidos procedían de las siguientes congregaciones y diócesis:
Orden de Agustinos Recoletos
Siervos de la Santísima Trinidad de Emmanuel
Siervos de la Caridad
Congregación de San Juan Bautista
Diócesis de Talibon
Diócesis de Urdaneta
Diócesis de Laoag

Dieciséis acólitos instituidos
Dieciséis frailes y seminaristas fueron asimismo instituidos en el ministerio del acolitado.
Los candidatos al acolitado fueron: Fray Jesse Meer E. Alipes, OAR
Hno. Jeros G. Amparo, CMPB
Hno. Reggie F. Escaño, OC
Hno. Peter Ha Quoc Thang, SdC
Sem. John Carl A. Infesto
Sem. Ryan P. Lagria
Hno. Francis Le Van Toan, SdC
Fray Nestor R. Lloren, Jr., OAR
Hno. John the Baptist Nguyen Dinh Cuong, SdC
Hno. Henry Mark S. Peñafel, CFIC
Fray Christian J. Peralta, OAR
Sem. Jefferson T. Pisec
Fray June Clark D. Solas, OAR
Sem. Jerald F. Tello
Hno. Peter Tran Van Tam, SdC
Fray Justine Luis C. Zafra, OAR
Los nuevos acólitos instituidos representaban a las siguientes congregaciones y diócesis:
Orden de Agustinos Recoletos
Siervos de la Caridad
Cenáculo de la Preciosísima Sangre
Opifices Christi
Congregación de los Hijos de la Inmaculada Concepción
Diócesis de Talibon
Diócesis de Baguio
Diócesis de Tandag
Diócesis de Laoag
Gratitud y fraternidad
Antes de la bendición final, el reverendo padre Ian Anthony Espartero, OAR, prior del Centro de Formación de Recoletos, expresó el agradecimiento de la comunidad a monseñor Gaa por presidir la celebración, señalando que su presencia subrayaba la importancia de los ritos de institución en la vida de la Iglesia.
En su mensaje de clausura, el P. Espartero dijo: “Que este momento nos recuerde que el ministerio no es simplemente un papel que recibimos, sino una vida que ofrecemos continuamente en servicio amoroso a Dios, a su Iglesia y a su pueblo. A todos ustedes, gracias por acompañarnos en este paso tan significativo de nuestra vocación. ¡Toda la gloria sea para Dios!”.
Tras la misa, la celebración continuó en el refectorio de San Ezequiel Moreno, donde la comunidad compartió una cena de fraternidad con los nuevos ministros instituidos, sus familias, formadores, comunidades religiosas, representantes diocesanos e invitados.







