Valientes peregrinos, alcemos de la tierra
do yace entre congojas el pobre corazón;
que en ímpetu arrogante, las sombras disipando,
del reino de las almas hoy surge nuevo sol.
No más prendidas queden las almas rescatadas
del lazo en que la tierra sus alas cautivó;
no más de agradecidos el vuelo retardemos,
que hoy surge de la muerte triunfante nuestro Dios.
Ya todo el que medite la nueva irrefragable
que oyeron las Marías colmadas de estupor,
verá pender del cielo la escala prometida
de Cristo que le ofrece feliz resurrección.
Jesús venció a la muerte, su imperio quebrantando,
y halló para sus hijos la ansiada libertad,
y el cielo desde entonces fue puesto a nuestro alcance,
y a todos sus delicias es dado arrebatar. –
Si el sol allá en zenit derrama los tesoros
ocultos algún tiempo detrás de su arrebol.;
Jesús de su Potencia los máximos fulgores
saliendo del sepulcro triunfante nos mostró.
Mirad cómo se abaten los bravos centinelas
mandados del sepulcro los sellos custodiar;
mirad cómo indefensos cual muro se desploman
tan sólo a la presencia de célica beldad.
‘Qué harán los que llevados de encono delirante ‘
mofáronse de Cristo llevándole a la Cruz?
creyéndose triunfantes, su ruina consumaron,
y al fin, sereno, brilla del Justo la virtud,
Qué harán los que insensatos su engaño refrendaron
diciendo: «del blasfemo la gloria cesó aquí»,
si Cristo, entre los pueblos con júbilo aclamado,
se muestra ante sus ojos triunfante en nueva lid?
Cual grito de las aguas que crece en los: rompientes,
«triunfaste de la muerte» se escucha por doquier;
y el vicio y sus secuaces, en vano a la evidencia
persiguen instigados del odio más cruel.
Cantemos asociados el himno de los siglos
que cantan los valientes soldados eje la fe;
seamos de la Iglesia por siempre fieles hijos’
si a Cristo nuestras almas triunfante quieren ver.
Venid, y al canto nuevo, que seres inconscientes
en mil variadas formas tributan al Señor,
las almas rescatadas apoden este día
pascuales aleluyas, ¡¡que Jesucristo es Dios!!
Fr. Paulino Lerena del Rosario



