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Pascua: tiempo de oportunidad

Diez claves para vivir la Resurrección como experiencia transformadora en la vida cotidiana
Concepto de Pascua y Viernes Santo, tumba vacía con cruz en la montaña con un amanecer increíble. Idea creativa de Pascua. Religión y cristianismo. Cueva vacía abierta con vista al atardecer. Espacio libre para diseño.

Celebrar la Pascua es experimentar que la Vida vence a la muerte. Que la Cruz nos conduce a la Luz. La intensidad litúrgica de este tiempo que seguimos celebrando deja nuestros sentimientos flotando. La belleza del lavatorio de pies el jueves; la radicalidad de la Cruz el viernes; la luz y el agua vivas el sábado; la losa que se abre para dar paso a la Vida el domingo. Y comienza la Pascua: cincuenta días, nada más y nada menos. ¿Cómo hacer para que este tiempo de gracia no caiga en saco roto?

1. Oración

Empecemos por la oración. Dedica un tiempo concreto, especial, en tu día. Deja espacio a que la fuerza de la Resurrección empape toda tu vida, inunde todos los poros de tu piel. Siéntete amado.

Ofrece tu vida misma: tu matrimonio, tu familia, tu comunidad. Ponlos en manos de Dios. Reconoce la grandeza de Dios en los pequeños acontecimientos cotidianos, en la belleza de la creación. Experimenta la transformación radical que la acción de Dios proyecta sobre tu vida.

2. Cambia tu mirada

Los mismos problemas pueden ser enfocados como desafíos, abordables desde la fe. Vive con confianza en la certeza de que Dios tiene un plan para ti.

Dios te ama por encima de todo. No depende de que tú falles o caigas. El amor de Dios trasciende todo comportamiento y actitud. Es eterno e inconmensurable. También tú puedes contemplar a los otros como hermanos.

3. Cambia tu interior

Solo tú conoces ese fallo en el que caes una y otra vez. Deja que Dios ame tu falta o tu pecado. Déjate iluminar por el Espíritu Santo.

Pon todas tus fuerzas para cambiar ese aspecto de tu carácter que no logras superar. Ámate, porque Dios te amó primero. Si Él puede perdonarte, también puedes hacerlo tú. La Resurrección es la prueba. Vive en toda su plenitud aquello en que crees.

4. Cambia tus deseos

Cambia tus deseos para cambiar tus acciones. En primer lugar, hay que desear convertirse desde lo más profundo del corazón, para luego hacer realidad esa voluntad de transformación personal.

Siente que es tu momento, que hay que morir, como el grano de trigo, para dar fruto. Atrévete a romper con los hábitos que no te gustan de ti. Haz tu vida oración. Lleva la oración a tu vida. Y experimenta la alegría de cambiar tu corazón.

5. Vive la alegría

Vive una alegría desbordante, como los discípulos y las mujeres que corrieron a retirar la losa del sepulcro. Tal vez puedas vivir con asombro que la tumba está vacía.

Pero luego has de correr para anunciar a los hermanos la mejor noticia: que la muerte no es el final. Tal vez puedas creerlo sin vivirlo; la Pascua es el momento para sentirlo. Para impregnar tu rutina de alegría, explosiva y también contenida, de felicidad plena.

6. Camina con Cristo

Tú, que has acompañado a Jesús en el camino hasta la Cruz, ahora tienes la misión de vivir con Él la gloria.

¿Cómo? Caminando junto a Él la distancia que separa Jerusalén de Emaús. Dejando que te explique las Escrituras mientras arde tu corazón. Sentándote con Él a la mesa y descubriendo que es el Dios vivo cuando parte el pan. Aunque experimentes su ausencia, sentirás que tu alma está llena de vida.

7. Vive la Eucaristía

¿Cómo deberíamos vivir la Eucaristía? Si toda Misa es una fiesta, una celebración gozosa de la muerte y resurrección, este tiempo pascual es especialmente propicio para vivir con pasión cada momento.

Como un puzle en el que cada pieza encuentra su lugar, la Eucaristía es una asamblea en la que todos tenemos un papel protagonista. Es el sacramento en el que Dios se deja comer y beber para alimentar nuestra existencia.

Cada Eucaristía es única, porque nuestra vida llega de manera distinta en cada momento. ¿Cómo entras a la Eucaristía? ¿Cómo sales? ¿Qué ha cambiado en ti?

8. Pascua es vida

Pascua es Vida. Hemos transitado cuarenta días por el desierto, superando tentaciones y buscando la conversión. Ahora disfrutamos cincuenta días de gozo permanente.

El desafío está en mantener viva esa alegría, en que no se apague el fuego de la Vigilia Pascual, en que el agua que nos renovó siga dando vida a nuestros retos cotidianos.

La Pascua no es otra cosa que la Vida vivida en plenitud.

9. Vive el domingo

Cada domingo celebramos la Pascua, la muerte y resurrección de Jesús. El grano de trigo muere, sí, pero para dar fruto.

En la comunión recibimos al mismo Dios, fuente de vida. Es una invitación constante a vivir desde la fe y la esperanza.

10. Déjate hacer

“Mi vida es Cristo”. Y la Pascua es la prueba definitiva.

¿Quieres vivir de verdad? ¿Deseas que Cristo lleve el timón de tu vida? Déjate hacer.

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