La visita de renovación del Prior General de la Orden de Agustinos Recoletos, fray Miguel Ángel Hernández, continúa en Guatemala marcada por los encuentros personales, la vida compartida y la cercanía con las distintas realidades de la Familia Agustino Recoleta. Después de sus primeros días en la capital, la visita ha continuado hacia Totonicapán, dejando ya numerosos testimonios de fraternidad, alegría y esperanza.
Los postulantes: “Lo hemos sentido como un hermano”
Uno de los primeros momentos de la visita tuvo lugar en el Seminario San Agustín, en Mixco, donde fray Miguel Ángel pudo compartir de manera especial con los jóvenes que se encuentran en las primeras etapas de su camino vocacional.
El Prior General mantuvo un encuentro de casi dos horas con los seminaristas. “Preguntaron mucho y estuvo muy participado”, explica fray Miguel Ángel.
Actualmente son 14 jóvenes, diez guatemaltecos y cuatro panameños, los que comparten la vida y la formación en el seminario.
Para los postulantes, algunos de los cuales recibían por primera vez la visita de un Prior General, el encuentro les permitió descubrir no solamente al religioso que tiene encomendada la responsabilidad de animar y gobernar la Orden, sino, sobre todo, a un hermano.
“Más allá de que sea el Prior General, lo he sentido como un hermano cercano, fraterno en cada momento”, explica Rudy Raymundo. La convivencia cotidiana, las comidas, la Eucaristía y los espacios de diálogo le permitieron conocer de una manera nueva la Orden a la que desea entregar su vida.
Durante el encuentro, fray Miguel Ángel les habló de su servicio como Prior General, del funcionamiento de la Orden y de las diferentes realidades que forman parte de la Familia Agustino Recoleta: las provincias, las Juventudes Agustino Recoletas (JAR), las Madres Mónicas, las Misioneras Agustinas Recoletas y otros proyectos y misiones. Pero también compartió experiencias y anécdotas de su propia vida.
Para Rudy, escucharle ha supuesto también un impulso en su vocación: “Me inspira mucha confianza y mucha esperanza. Es un ejemplo para seguir a Cristo y continuar en la vocación y en el camino de la vida religiosa agustino recoleta”.
Una impresión muy semejante comparte Cristian Morales:
“Muchas veces podemos pensar en el Prior General como una persona distante, pero mi experiencia al conversar con él ha sido todo lo contrario: es alguien cercano, a quien se puede llamar hermano a pesar del cargo que tiene”.
Cristian destaca especialmente “la humildad y la sencillez” con las que fray Miguel Ángel se acercó a los jóvenes y el ánimo que les transmitió para perseverar en un camino que apenas comienza. Conocer más de cerca las misiones y proyectos de la Familia Agustino Recoleta le ha ayudado, asegura, a mirar su propia vocación con esperanza y alegría.
También Oliver Davis se queda con esa experiencia de cercanía. Recuerda especialmente una de las ideas que el propio Prior General les transmitió al comenzar la visita: “No venía como un superior, sino como un hermano”, dispuesto a conocer cómo viven y cómo construyen comunidad.
“Para mí ha sido muy inspirador”, reconoce Oliver. La experiencia le ha ayudado a comprender de otra manera el servicio del Prior General:
“Es un hermano que tiene una responsabilidad que otros hermanos le han encargado”. Y resume su percepción con una imagen sencilla: “Es el hermano que nos cuida a todos y que nos sigue guiando desde la Curia General”.
Un encuentro “fraterno y alegre” con las contemplativas
Tras finalizar la visita a la comunidad del Seminario San Agustín, fray Miguel Ángel continuó su recorrido hacia Totonicapán acompañado por monseñor Mario Molina, obispo emérito de Quiché.
En el camino tuvo ocasión de encontrarse con la comunidad de monjas agustinas recoletas. El Prior General resume la experiencia con dos palabras: “Fraterno y alegre”.
“Nos hemos reído mucho y ha habido un ambiente muy bonito”, relata. La comunidad está formada actualmente por 23 hermanas entre aspirantes, postulantes, novicias, profesas simples y profesas solemnes, que continúan dando vida a una presencia contemplativa que lleva nueve años en el lugar.
La convivencia permitió al Prior General acercarse nuevamente a una de las expresiones esenciales de la Familia Agustino Recoleta: mujeres que, desde la vida contemplativa, sostienen con su oración la vida y la misión de la Iglesia y de la familia religiosa.
Totonicapán: la delicadeza de una fe hecha pueblo
La siguiente parada fue Totonicapán, que comienza a prepararse para las celebraciones en honor de san Miguel Arcángel. Allí, fray Miguel Ángel tuvo la oportunidad de participar en uno de los momentos más íntimos de estas fiestas: la tradicional bajada de la imagen de san Miguel.
Más allá de la celebración, al Prior General le llamó especialmente la atención la participación de la comunidad. “Todo estaba organizado, la gente sabía lo que tenía que hacer y yo no vi a nadie mandando, dirigiendo o dando órdenes”, explica.
Pero hubo un detalle que captó especialmente su atención: quienes bajan, limpian y preparan la imagen utilizan guantes blancos para tocarla. El cuidado forma parte de un proceso tradicional en el que la imagen es limpiada y tratada con óleo antes de las celebraciones.
Para fray Miguel Ángel, ese pequeño gesto permite comprender algo más profundo de la religiosidad del pueblo guatemalteco.
“Puede parecer un detalle sencillo, pero me parece que es una sensibilidad que nace de la admiración y de la veneración ante las cosas de Dios”.
Es, como él mismo lo define, “la delicadeza de la fe” de un pueblo que expresa también a través de sus tradiciones el respeto, la devoción y el cariño con los que vive su relación con Dios.
La visita de renovación continúa ahora su recorrido por Guatemala. Después de los encuentros con los jóvenes en formación, las contemplativas y las comunidades locales, fray Miguel Ángel Hernández sigue acercándose a la vida cotidiana de los religiosos y de las distintas realidades de la Familia Agustino Recoleta, compartiendo con ellos no solamente como Prior General, sino, como han descubierto estos jóvenes, como un hermano entre hermanos.






