El cardenal José Luis Lacunza comparte su experiencia tras participar en el primer Consistorio convocado por el Papa León XIV. Destaca un Pontífice cercano, con gran capacidad de escucha y decidido a fortalecer la participación del Colegio Cardenalicio en el gobierno de la Iglesia.
León XIV: un Papa que escucha antes de decidir
El cardenal José Luis Lacunza regresó del primer Consistorio del pontificado de León XIV con una impresión muy clara: el nuevo Papa ha comenzado a imprimir un estilo propio de gobierno, profundamente marcado por la escucha, el discernimiento y la comunión eclesial.
“Lo he encontrado muy bien, físicamente muy ágil. Se le ve muy suelto y con una gran naturalidad entre los cardenales”, afirma al recordar los días de trabajo vividos en Roma.
Más allá de la cercanía personal del Pontífice, Lacunza considera que existe un rasgo que resume su modo de ejercer el ministerio petrino.
“El Papa León no habla de ‘ver, juzgar y actuar’. Lo que hace es escuchar, pensar y decidir.”
Para el purpurado, esta formulación expresa mucho más que un cambio terminológico: revela una manera de gobernar en la que la escucha ocupa un lugar central: “Escucha con una atención plena, como si la persona que tiene delante fuera lo único que importara.”
Un Consistorio que fortalece la colegialidad
Uno de los aspectos que más valora el cardenal Lacunza es la voluntad del Papa de recuperar el protagonismo del Colegio Cardenalicio.
A su juicio, el Consistorio responde al deseo expresado por numerosos cardenales durante las Congregaciones Generales previas al cónclave, donde se manifestó la necesidad de reforzar los espacios de consulta y reflexión común.
“Ha expresado varias veces que quiere mantener estos encuentros todos los años”, explica, llegando incluso a plantear consistorios de hasta cuatro jornadas de trabajo.
En esta ocasión participaron cerca de 170 cardenales de los 240 que forman el Colegio Cardenalicio, una representación que Lacunza considera especialmente significativa.
“Fue una gran oportunidad para compartir, escuchar y caminar juntos.”
La continuidad con el Papa Francisco
Aunque reconoce diferencias de temperamento y estilo entre ambos pontífices, Lacunza considera evidente la continuidad entre el pontificado de Francisco y el de León XIV. “Es evidente que el Papa León continúa la línea del Papa Francisco.”
El cardenal explica que cada Papa aporta su propia personalidad.
“Cada uno tiene su modo de ser, su formación y su temperamento. Sería injusto pretender que León XIV fuera Francisco o que Francisco hubiera sido León XIV.”
Sin embargo, identifica una continuidad clara en las grandes prioridades eclesiales. “La Iglesia en salida, la Iglesia abierta, acogedora y sinodal sigue adelante, sin ningún tipo de duda.”
Una Iglesia donde todos tienen cabida
Durante los trabajos del Consistorio, Lacunza quedó especialmente impresionado por la actitud del Papa hacia todas las personas.
Lo describe como un pastor atento, cercano y dispuesto a acoger cualquier aportación.
“Está siempre con todas las antenas levantadas para recibir todo lo que le llega, venga de donde venga.”
Esa actitud, afirma, prolonga el gran impulso pastoral iniciado por Francisco. “Nos está mostrando lo mismo que decía el Papa Francisco: que en la Iglesia cabemos todos, todos, todos.”
La sinodalidad, un desafío para los Agustinos Recoletos
Como religioso agustino recoleto, Lacunza considera que este nuevo impulso sinodal supone también una llamada concreta para la Familia Agustino Recoleta.
Recuerda que el carisma agustiniano tiene en la vida común uno de sus pilares fundamentales. “Si algo debe identificarnos es precisamente la vivencia y la práctica de la sinodalidad.”
Citando la Regla de san Agustín, recuerda el ideal de vivir “una sola alma y un solo corazón orientados hacia Dios”, convencido de que las comunidades religiosas están llamadas a convertirse en auténticos testimonios de comunión.
Incluso propone abrir más las comunidades para que otras personas puedan descubrir cómo se vive la fraternidad agustiniana.
“Deberíamos ser modelos de esa vida común.”
El Consistorio reflexionó sobre la dignidad humana y el proceso sinodal
El cardenal también explicó la estructura de las sesiones celebradas durante el encuentro.
La primera jornada estuvo dedicada a una meditación, seguida de trabajos en grupos. Posteriormente, las reflexiones se centraron en dos grandes cuestiones: la magnífica humanitas, presentada por el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, y el desarrollo del proceso sinodal en la Iglesia.
Para Lacunza, estos temas reflejan las prioridades pastorales del actual pontificado: fortalecer la comunión, promover la dignidad de toda persona y seguir profundizando en una Iglesia donde la escucha y el discernimiento compartido formen parte del modo habitual de caminar.
“En la unidad está la razón de la vida de la Iglesia”
Al concluir la entrevista, el cardenal resume el espíritu del pontificado de León XIV en una idea que conecta directamente con su lema episcopal, In Illo Uno Unum (“En el Único, uno somos”).
“En la unidad está la razón de la vida de la Iglesia.”
Desde esa unidad —afirma— nacen la defensa de la dignidad humana, la construcción de la paz, la solidaridad y el compromiso para que todas las personas puedan vivir con la dignidad que Dios desea para sus hijos.
“Porque creemos que somos uno en Aquel que es Uno”, concluye.



