La madre Olivia Hernández García, presidenta de la Federación de Agustinas Recoletas de México, visitó la comunidad contemplativa de Nuestra Señora de Guadalupe, en Brasil, en unas jornadas marcadas por la revisión de la vida comunitaria, la fraternidad y la comunión con la Familia Agustino Recoleta.
La comunidad de Agustinas Recoletas del Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe, en Guaraciaba do Norte, Ceará (Brasil), recibió entre junio y julio la visita de la madre Olivia Hernández García, presidenta de la Federación de Agustinas Recoletas de México.
La visita tuvo lugar después de concluir la primera fase de los trabajos de adaptación de las Constituciones de la Federación. La madre Olivia viajó acompañada por la hermana Rosa María Mora Correa y por la hermana Juana Beatriz Díaz González, miembro de la comunidad brasileña que se encontraba en México colaborando en los trabajos de renovación de las Constituciones.
El viaje comenzó el 17 de junio y permitió también vivir diversos encuentros con la Familia Agustino Recoleta. Durante una escala en Río de Janeiro, las religiosas fueron acogidas por los frailes de la Curia Provincial de Santo Tomás de Villanueva. Allí pudieron conocer las instalaciones renovadas de la curia, el colegio y la Policlínica Santa Mónica, obra social y centro de salud dedicado especialmente a la atención de personas vulnerables.
Tras continuar el viaje hasta Fortaleza y posteriormente hasta Guaraciaba do Norte, las religiosas fueron recibidas por la comunidad del Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe. Los días compartidos permitieron participar en distintos momentos de su vida cotidiana, especialmente la oración, la formación y la convivencia fraterna.
También pudieron encontrarse con los agustinos recoletos de Guaraciaba do Norte, que acompañan habitualmente a la comunidad contemplativa con la celebración diaria de la Eucaristía y otros servicios fraternos.
Una mirada a la vida contemplativa y comunitaria
La visita canónica propiamente dicha se desarrolló del 29 de junio al 11 de julio. Durante estas jornadas, la madre Olivia y las religiosas analizaron conjuntamente cómo se están viviendo los elementos esenciales de la vida contemplativa y la aplicación de las disposiciones establecidas por la VII Asamblea Federal, los Estatutos de la Federación y la instrucción Cor Orans.
La presidenta federal presentó además a la comunidad la actualización del Directorio aprobada por la Asamblea Federal y ofreció pautas y orientaciones para la elaboración del Proyecto Comunitario.
Uno de los espacios fundamentales de la visita fueron los encuentros personales. Cada religiosa pudo dialogar individualmente con la madre Olivia, quien las escuchó y animó a continuar viviendo su consagración y su vida comunitaria “con alegría y fervor”.
La visita se desarrolló también en comunión con la Iglesia local. El obispo de Tianguá, monseñor Francisco Edimilson Neves Ferreira, había sido informado previamente de su realización. Al no poder participar personalmente por compromisos ya adquiridos, delegó como visitador regular en fray Jesús Emmanuel Mendoza Ledesma, agustino recoleto y vicario episcopal para la Vida Consagrada de la diócesis. La madre Olivia Hernández García actuó como covisitadora.
El cierre estuvo marcado por tres momentos: una dinámica de oración centrada en el encuentro, la comunión y el agradecimiento; el diálogo de fray Jesús Emmanuel con la comunidad; y la Eucaristía de clausura presidida por él.
El 15 de julio, las religiosas se trasladaron además hasta Tianguá para encontrarse con monseñor Edimilson y entregarle el informe correspondiente de la visita canónica.
Ejercicios espirituales y encuentro con la Familia Agustino Recoleta
La estancia en Brasil permitió vivir otros momentos significativos de comunión. Las religiosas participaron en una semana de ejercicios espirituales dirigida por fray Refugio González Escobar, director del CARDI y prior de la comunidad de Hospitales de Ciudad de México.
En los ejercicios participaron también agustinos recoletos presentes en las misiones de Lábrea, Pauiní, Manaos, Canutama, Tapauá y Guaraciaba do Norte, así como miembros de la Fraternidad Seglar Santa Mónica de la parroquia de Nuestra Señora de los Prazeres.
Las meditaciones estuvieron inspiradas en el material preparado por la Orden para el Año Misionero bajo el lema “Anunciad a Cristo donde podáis”.
Antes de abandonar Guaraciaba, las religiosas pudieron participar además en la ordenación sacerdotal de los agustinos recoletos fray Tiago Ribeiro de Araújo y fray Ednando Ribeiro Lima, ambos originarios de esta localidad y vinculados a la parroquia de Nuestra Señora de los Prazeres.
La visita dejó, especialmente para la presidenta federal, una experiencia de confianza, acogida y fraternidad. El encuentro personal con las religiosas le permitió contemplar, según recoge la crónica, “el paso de Dios en su diario caminar comunitario”.
Una experiencia que renueva también el horizonte misionero de la Federación y la esperanza de continuar “sembrando la semilla agustiniana” en otros lugares de Brasil.






