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“Haz que me acuerde de ti”: un encuentro para retornar al corazón y transformar la vida

Religiosos recoletos de entre 40 y 55 años de edad han buscado en Colombia recuperar su historia con unidad y coherencia, profundizar en el carisma, asumir el proyecto de amor y servicio a la Iglesia y valerse de los frutos del servicio pastoral. Dos de los participantes nos ofrecen su testimonio.
Formación permanente de etapa. Agustinos Recoletos. Colombia, 2025.

Juan José Guzmán: “Ser mejores personas, vivir con intensidad la vocación y servir con calidad al Pueblo de Dios”

El 10 de agosto, en Bogotá (Colombia), 19 religiosos recoletos con entre 40 y 55 años de edad comenzamos 22 días de formación teológica y espiritual, actividades para facilitar nuestro desarrollo humano y espacios para compartir nuestra experiencia pastoral.

Fue un recorrido intenso, profundo y transformador marcado por encuentros con Dios en la liturgia, con los hermanos en la convivencia y con uno mismo. El tema fue “Haz que me acuerde de ti”, con el objetivo principal de volver al corazón y, desde allí, encontrarnos con Dios y con los demás.

Los talleres nos llevaron a nuestro interior para descubrir el deseo y la fuerza de ir hacia Dios y elegir lo que realmente amamos. También fuimos interpelados a revisar nuestra vida como servidores del Pueblo de Dios creciendo como personas y, así, actuando desde nuestro interior. También nos ayudaron a descubrir nuestros dones y ponerlos al servicio de todos como respuesta de Dios ante las heridas de la humanidad.

Me marcó especialmente la interpelación para revisar cómo sirvo a Dios, al Pueblo y a mi comunidad. Me sentí desafiado a liderar un cambio en mi trato y en mi manera de acompañar a los fieles. También a descubrir en mi vida de agustino recoleto un continuado despertar espiritual.

Pienso que esta formación permanente nos tornó conscientes de la importancia de valorar mejor las personas y al mundo que nos rodea. Me siento más preparado para afrontar mis desafíos personales, comunitarios y apostólicos. Me ayudó a percibir aquello que me da vida, que incrementa el valor de cada etapa y suceso de mi vida; y también me ha llevado a acoger, respetar y agradecer más a Dios y a los demás.

Muchas gracias a quienes nos acompañaron e hicieron posible el encuentro. Vuelvo muy agradecido porque en la Familia Agustino-Recoleta queremos formar más y mejor a cada uno de sus miembros para que todos seamos mejores personas y vivamos con alegría e intensidad nuestra vocación y nuestro servicio a los demás.

Rafael Castillo: “Pasado agradecido, presente más realista, futuro esperanzado”

Los participantes en este encuentro veníamos de tres Provincias de la Orden, éramos de siete nacionalidades y servimos en diez países: lugares distintos, familias únicas e historias inigualables, pero todos experimentamos que la Recolección es un carisma en el cual el mismísimo Espíritu Santo nos ha unido, sin conocernos hasta ahora. Inmediatamente respiramos la hermandad.

Los cuatro ponentes de los talleres y de las reflexiones, con su material “provocador”, nos animaron a tomar la mano de Cristo, el Maestro interior, para revisar y agradecer el pasado como parte de nuestra historia de la salvación; ver el presente desde una perspectiva quizá más realista, sometiéndonos a una leve crisis para adquirir una nueva manera de comprender las cosas; y terminamos mirando con mayor esperanza las responsabilidades y los retos del futuro como religiosos agustinos recoletos.

Como fruto de estas semanas de formación permanente, he podido fortalecer mi identidad como agustino recoleto y renovar mi compromiso de aportar mi ser como persona a la misión compartida de la Iglesia, de la Familia Agustino-Recoleta y de mi comunidad.

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