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El Prior General realiza la visita de renovación a las comunidades de Salamanca y Valladolid

El Prior General de los Agustinos Recoletos ha realizado la visita de renovación a las comunidades de Salamanca y Valladolid.
Comunidad de Salamanca

El cuidado de los hermanos mayores y enfermos, la misión educativa y la fraternidad intercultural han marcado la visita del Prior General a las comunidades agustino recoletas de Castilla y León.

Salamanca: el valor evangélico del cuidado y la alegría fraterna

El Prior General de la Orden de Agustinos Recoletos, fray Miguel Ángel Hernández, ha continuado su visita de renovación a las comunidades de España con una estancia en Salamanca, donde pudo conocer de cerca la realidad de una de las casas de religiosos asistidos de la Orden.

En esta comunidad residen actualmente 23 religiosos, muchos de ellos afectados por Alzheimer y otras patologías propias de la edad, que requieren atención constante y cuidados especializados. El Prior General destacó con gratitud el esfuerzo de la comunidad y de quienes atienden esta casa:

«Es una alegría ver que están bien atendidos y que se ponen todos los medios para responder a las necesidades de nuestros hermanos, que lo han dado todo en su vida y que, en esta etapa final, necesitan de nuestro cuidado y acompañamiento».

La visita permitió constatar cómo el servicio a los hermanos mayores y enfermos ocupa un lugar central en la vida de la Orden, en fidelidad a las Constituciones, que los reconocen como “miembros eminentes de la comunidad” y “tesoro” del apostolado agustino recoleto, por la fecundidad espiritual de su entrega silenciosa.

Junto a esta dimensión asistencial, fray Miguel Ángel Hernández mantuvo también un encuentro con el responsable de la residencia universitaria vinculada a la comunidad, subrayando la convivencia armónica entre la atención a los mayores y la misión formativa con los jóvenes.

Uno de los momentos más entrañables de la visita en Salamanca fue el encuentro con las religiosas de Vitigudino y Salamanca, vivido en un clima de profunda fraternidad. La diversidad cultural se hizo visible y festiva con cantos, bailes y ritmos africanos interpretados por hermanas procedentes de Tanzania, Kenia y la República Democrática del Congo, expresión viva de una Iglesia universal que celebra la fe desde distintas culturas.

Valladolid: educación, pastoral y comunión de vocaciones

Desde Salamanca, el Prior General se trasladó a Valladolid, donde la Orden cuenta con una presencia significativa en el ámbito educativo y comunitario. Allí visitó el colegio agustino recoleto, manteniendo reuniones con el equipo directivo y el equipo de pastoral, además de recorrer algunas de las instalaciones.

En Valladolid se encuentra también la residencia San Ezequiel Moreno, otra casa de religiosos asistidos, que fue objeto de especial atención durante la visita. El encuentro con los hermanos mayores se integró en los actos propios de la visita de renovación: reuniones comunitarias, diálogos personales y entrevistas, que permiten al Prior General escuchar, acompañar y animar la vida de cada comunidad.

La agenda incluyó asimismo un encuentro con las religiosas que residen en el mismo edificio, fortaleciendo los vínculos de comunión y colaboración entre distintas ramas de la familia agustino recoleta.

Un momento especialmente significativo fue la reunión con la fraternidad seglar de Valladolid, descrita por el Prior General como una fraternidad “muy peculiar”, integrada principalmente por madres de religiosos vallisoletanos. Aunque se trata de un grupo reducido, fray Miguel Ángel Hernández subrayó su vitalidad y compromiso:

«Es una fraternidad pequeña, pero llena de entusiasmo, de vida y, sobre todo, de amor a todo lo que tiene que ver con el carisma agustino recoleto».

Una visita que reafirma el corazón del carisma

La visita de renovación a Salamanca y Valladolid ha puesto de manifiesto algunos rasgos esenciales del carisma agustino recoleto: el cuidado compasivo de los hermanos mayores y enfermos, la apuesta decidida por la educación y la pastoral, y una fraternidad que se enriquece con la diversidad cultural y la vocación laical.

En palabras y gestos, el Prior General ha querido recordar que la fidelidad a la misión pasa también por honrar la vida entregada de quienes, en el silencio de la enfermedad o la ancianidad, siguen sosteniendo espiritualmente a la comunidad, haciendo de su fragilidad una oración constante por la Iglesia y la Orden.

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