A lo largo del Octavario por la Unidad de los Cristianos, Fray Enrique Eguiarte subraya una raíz agustiniana decisiva: la soberbia divide. La unidad requiere conversión real y búsqueda sincera de lo que es de Cristo.
Soberbia y división: el camino de conversión hacia la unidad según san Agustín
San Agustín destaca que la gran causa de división es la soberbia. El orgullo se da cuando el ser humano se encierra en sí mismo y llegar a creer que todo lo que tiene le pertenece a él en exclusiva, olvidando que todo es un don que procede de Dios y que a él debe devolverlo (1 Cor 4, 7). Por ello, la unidad en la Iglesia y en toda comunidad, implica una labor de conversión, de dejar de lado los elementos personales y las fuentes de la división para construir la unidad. San Agustín es consciente de que las divisiones en la Iglesia proceden de aquellos que no buscan los intereses de Cristo sino los suyos propios (Fil 2, 21; s. 46, 2). Por ello la conversión implica dejar de lado los elementos humanos que nos separan y dividen y buscar lo que es de Cristo, fomentando todo aquello que nos une y relativizando y distinguiendo lo que nos separa. Poder edificar la unidad exige un proceso serio de conversión.



