La Comisión de Entorno Seguro: Prevención y Protección de la Orden de Agustinos Recoletos celebró un nuevo seminario web para profundizar en la elaboración de mapas de riesgos, una herramienta clave para fortalecer la cultura de la prevención en las comunidades pastorales.
El encuentro, celebrado de forma virtual, fue impartido por Carmen Montejo, hermana general de la Orden y miembro de la Comisión, y constituyó la segunda parte de una formación iniciada el pasado mes de abril. En esta ocasión, el objetivo fue compartir experiencias concretas de aplicación del mapa de riesgos en distintas parroquias de la Familia Agustino Recoleta.
Una herramienta para prevenir antes de que ocurran los abusos
Durante el seminario, Carmen Montejo recordó que el mapa de riesgos no busca generar alarma, sino favorecer una conversación responsable sobre aquellos espacios, actividades, procesos y relaciones donde pueden existir situaciones de vulnerabilidad.
Esta metodología permite identificar riesgos relacionados con abusos sexuales, maltrato físico, abuso de poder, abuso de conciencia o espiritual, así como posibles accidentes o situaciones de emergencia. A partir de ese análisis, cada comunidad puede priorizar los riesgos más relevantes según dos criterios: la probabilidad de que ocurran y la gravedad de sus consecuencias.
El sistema utiliza un modelo similar al de un semáforo para clasificar los riesgos y centrar los esfuerzos en aquellos que requieren una intervención más urgente.
De la teoría a la práctica: tres experiencias internacionales
El webinar reunió a una veintena de participantes y permitió conocer tres experiencias desarrolladas en parroquias de República Dominicana, Guatemala y Argentina, fruto del trabajo que los asistentes habían realizado tras la primera sesión formativa celebrada en abril.
En el caso de República Dominicana, el equipo presentó una primera identificación de riesgos relacionados principalmente con las relaciones entre iguales y la organización de los espacios parroquiales. Además, compartió la experiencia de haber constituido un equipo nacional de prevención integrado por representantes de las distintas presencias y ministerios, una iniciativa que la Comisión valoró muy positivamente por su capacidad para trasladar la cultura del entorno seguro a la realidad local.
La experiencia de Argentina, presentada por dos colaboradoras laicas, se centró especialmente en el análisis de los espacios físicos de la parroquia. Entre las medidas propuestas figuraban actuaciones sencillas pero eficaces, como mejorar la visibilidad de determinados lugares mediante cristales o adecuar espacios como los confesionarios para favorecer entornos más seguros y transparentes.
Por su parte, el equipo de Guatemala, integrado por un matrimonio de laicos de la parroquia de San Nicolás de Tolentino, presentó un mapa de riesgos completo inspirado en metodologías de gestión de calidad. El trabajo analizaba actividades como la catequesis y las celebraciones parroquiales, identificando tanto riesgos de abuso como otros relacionados con la seguridad, por ejemplo posibles atropellos durante la llegada de los niños a las actividades. Además, el equipo diseñó medidas preventivas, responsables, cronogramas e indicadores de evaluación para cada riesgo identificado.
La Comisión destacó este trabajo como un ejemplo de implementación especialmente completo y animó a compartir las tres experiencias con el resto de las comunidades para facilitar el aprendizaje mutuo.
El mapa de riesgos necesita medidas concretas
Uno de los aspectos centrales de la formación fue recordar que identificar los riesgos constituye solo el primer paso. Cada riesgo priorizado debe ir acompañado de una medida preventiva concreta, una persona responsable de su aplicación, un calendario de ejecución y unos indicadores que permitan evaluar su eficacia.
El objetivo final es que el mapa de riesgos no quede reducido a un documento, sino que se convierta en una herramienta viva que ayude a mejorar continuamente los entornos pastorales.
Tres pilares para construir un entorno seguro
Durante la sesión también se presentó la hoja de ruta que la Comisión propone para implantar un sistema de entorno seguro en las parroquias de la Orden.
Este proceso se apoya en tres pilares fundamentales:
- La implantación y firma del Código de Conducta por parte de todas las personas que desarrollan su labor pastoral.
- La elaboración del Mapa de Riesgos propio de cada comunidad.
- La constitución de un equipo parroquial de entorno seguro encargado de coordinar y dar seguimiento a todo el proceso.
La Comisión explicó que ambas herramientas –el Código de Conducta y el Mapa de Riesgos– se complementan mutuamente. Muchas de las medidas preventivas que surgen del análisis de riesgos encuentran su aplicación práctica en las normas recogidas en el Código de Conducta, fortaleciendo así una auténtica cultura de prevención y protección de las personas vulnerables en todas las obras pastorales de la Familia Agustino Recoleta.






