El Desierto que Florece: La Provincia de Nuestra Señora de la Candelaria Renueva su Corazón en los Ejercicios Espirituales
El silencio no es la simple ausencia de ruido; en la rica tradición espiritual de la Iglesia y, de manera particular, en el carisma agustino recoleto, el silencio es la condición de posibilidad para escuchar la voz de Dios. En un mundo contemporáneo marcado por la inmediatez y la dispersión, la pausa contemplativa se erige como una urgencia vital para la vida consagrada. Conscientes de esta necesidad profunda, los religiosos de la Provincia de Nuestra Señora de la Candelaria han vivido un tiempo de gracia excepcional, un verdadero Kairós, a través de la realización de sus Ejercicios Espirituales anuales.
Este artículo recoge la inmensa riqueza de esta experiencia de recolección que ha unido corazones a lo largo de diversas latitudes. Desde las silenciosas montañas del Desierto de la Candelaria en Colombia, pasando por Guatemala, y extendiendo un abrazo fraterno a nuestras delegaciones en España, República Dominicana y Panamá (quienes darán inicio a sus retiros el 13 de julio), la Orden ha vuelto a respirar al unísono.
A través de estas líneas, queremos hacer partícipes a todas nuestras comunidades, laicos, colaboradores y benefactores de los frutos de este encuentro íntimo con el Señor.
La Ontología del Retiro: En el Hombre Interior Habita la Verdad
Para comprender la magnitud de los Ejercicios Espirituales en nuestra Orden, es fundamental adentrarnos en la dimensión teológico-espiritual que los sostiene. San Agustín nos regala una máxima que es el eje transversal de nuestra interioridad. Como exhorta en su obra La Verdadera Religión:
«No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad» (San Agustín, De vera religione 39, 72).
El retiro no es una huida del mundo ni una alienación de los urgentes problemas pastorales. Al contrario, es una inmersión en la raíz misma de nuestra existencia. Es aplicar el principio del «retorno al corazón». Durante estos días, el religioso confronta su vida con el Evangelio, permitiendo que la Palabra de Dios actúe como un espejo nítido. Se trata de un proceso de purificación donde se redescubre aquel amor primero que inspiró las palabras más célebres del Santo de Hipona: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti» (Confesiones I, 1, 1).
El Mandato de la Iglesia y de nuestras Constituciones
La Iglesia Católica comprende que la vitalidad apostólica depende directamente de la profundidad contemplativa. Por ello, el Código de Derecho Canónico establece con claridad que los religiosos deben «esmerarse en el espíritu de oración» y les exige que «hagan cada año el retiro espiritual» (CIC, canon 663 §5). El Papa San Juan Pablo II, en su exhortación apostólica Vita Consecrata (n. 38), recordaba la necesidad de que los consagrados busquen asiduamente «tiempos de retiro y de silencio para la escucha de la Palabra de Dios».
Nuestra Orden de Agustinos Recoletos asume este llamado de la Iglesia y lo plasma con fuerza en sus Constituciones. En el apartado dedicado a la vida de oración y devoción, las Constituciones estipulan el retiro anual (habitualmente de cinco días completos) no como una simple obligación jurídica, sino como una necesidad del corazón. Las Constituciones nos recuerdan que la recolección es el rasgo distintivo de nuestra forma de vivir el agustinismo; es el esfuerzo constante por recoger las potencias del alma y centrarlas en Cristo.
El retiro es el tiempo privilegiado, según nuestra legislación propia, para que los hermanos reaviven la gracia de su vocación, se dediquen con más intensidad a la lectura espiritual (Lectio Divina), al examen de conciencia y al trato íntimo con Dios, renovando así su compromiso de vivir con «una sola alma y un solo corazón dirigidos hacia Dios» (San Agustín, Regla, 1, 2).
El Desierto de la Candelaria: El Claustro Espiritual de la Provincia
No se puede hablar de Ejercicios Espirituales en Colombia sin rendir un homenaje al lugar sagrado que los alberga: el Convento del Desierto de la Candelaria. Esta Casa Madre, enclavada en la geografía colombiana, es el útero espiritual donde se gestó la recolección en América Latina. Sus muros de adobe y la inmensidad del paisaje natural que la rodea son testigos mudos de siglos de oración y entrega.
Acudir al Desierto de la Candelaria es un retorno a las fuentes. La arquitectura misma del convento invita a la interioridad. Los pasillos silenciosos, la austeridad de las celdas y la sobriedad de la capilla actúan como facilitadores pedagógicos para que el alma se despoje de lo superfluo. El «desierto» agustiniano no es aislamiento estéril, sino el espacio propicio para la intimidad amorosa con Dios, tal como lo vivieron los primeros padres fundadores.
Primera Tanda en Colombia (21 al 26 de junio): El Primer Llamado a la Fuente
El primer ciclo de Ejercicios Espirituales en suelo colombiano se llevó a cabo desde el viernes 22 de junio hasta el sábado 26 del mismo mes. Esta primera tanda congregó a un grupo representativo de religiosos de diversas comunidades del país.
Dejando atrás las preocupaciones logísticas y pastorales, las jornadas estuvieron estructuradas alrededor de los pilares del carisma recoleto:
- La Eucaristía:Centro y culmen de la jornada. En el partimiento del pan, los religiosos renovaron su entrega oblativa.
- La Liturgia de las Horas:El rezo coral, que une las voces en una sola alabanza comunitaria.
- La Oración Mental y la Lectio Divina:Tiempos prolongados de recolección frente al Santísimo Sacramento, dejando que la gracia ilumine la mente y abrase la voluntad.
- La Fraternidad:Porque en el agustinismo, el amor a Dios se verifica en el amor al hermano.
Segunda Tanda en Colombia (29 de junio al 3 de julio): La Continuidad de la Gracia
Casi sin interrupción, los muros del Desierto volvieron a abrirse para acoger la segunda tanda, desarrollada desde el 29 de junio hasta el 3 de julio. Este grupo de hermanos tomó el relevo espiritual, sumergiéndose en la misma dinámica de gracia.
La clausura de esta segunda tanda, el 3 de julio, estuvo marcada por un profundo sentido de gratitud. Las reflexiones profundizaron en la necesidad de cuidar los vínculos fraternos, reconociendo —como bien señala San Agustín en sus comentarios a las cartas de San Juan— que es imposible amar a Dios a quien no vemos, si no amamos al hermano a quien tenemos al lado.
La Universalidad del Carisma: Guatemala y Nuestras Delegaciones
La acción del Espíritu Santo no conoce fronteras. De manera simultánea a los encuentros en Colombia, nuestros hermanos de la Provincia destinados en la hermana república de Guatemala realizaron y culminaron su propia tanda de ejercicios. En medio de un contexto que exige un enorme desgaste pastoral, este retiro fue un oasis necesario, demostrando que guiados por las directrices de la Orden, los religiosos beben de la misma fuente sin importar la geografía.
Asimismo, nuestra mirada y oración se dirigen hacia nuestras queridas comunidades en España, República Dominicana y Panamá (13 al 17 de julio). Asumimos con esperanza que los religiosos destinados en estas tierras, ya sea que hayan completado sus ejercicios espirituales o estén próximos a realizarlos, vivirán este tiempo con la misma intensidad. La distancia oceánica o continental desaparece en el altar; en cada Eucaristía celebrada, la Provincia entera experimenta la comunión de los santos.
De la Contemplación a la Acción: El Impacto en la Misión
Una de las grandes tentaciones de la vida espiritual es creer que el encuentro con Dios aísla al hombre de la realidad. El carisma agustino recoleto rechaza esta dicotomía. San Agustín enseñaba que la caridad por la verdad busca el santo ocio (la contemplación), pero las necesidades del amor asumen la justa ocupación (la acción pastoral) (La Ciudad de Dios 19, 19).
Los religiosos que hoy culminan sus ejercicios regresan para encarnar el Evangelio en las aulas de clase, en la administración de obras sociales, en las parroquias y en el acompañamiento a las familias. La renovación espiritual es el motor más potente para la transformación social. Un religioso que ha descansado en Dios, es un religioso capaz de llevar consuelo a una sociedad fragmentada.
Conclusión y Agradecimiento
El balance de estas tandas de Ejercicios Espirituales es motivo de profundo regocijo para toda la Provincia de Nuestra Señora de la Candelaria. Queremos extender nuestro más sincero agradecimiento a los directores de los ejercicios, a las comunidades locales que cubrieron los turnos pastorales, y a los bienhechores.
Y de manera muy especial, agradecemos la oración silenciosa y constante de ustedes, nuestra comunidad digital y laical. Sus mensajes de aliento son una muestra palpable de que la Iglesia es familia.
Que la Virgen de la Candelaria, Madre de la Consolación, siga cuidando de nuestra Provincia. Que ella nos enseñe a guardar todas estas cosas en el corazón, para que sigamos siendo testigos del Evangelio con «una sola alma y un solo corazón».











