Madrid, España. En el corazón del itinerario formativo hacia el sacerdocio ministerial, la Iglesia dispone de etapas que configuran progresivamente al candidato con Cristo. El pasado 3 de mayo de 2026, la Capilla San Ezequiel Moreno, ubicada en la casa de formación del Teologado de la Provincia Nuestra Señora de la Candelaria en Madrid, fue el escenario de una profunda celebración de fe: la colación de los ministerios del Lectorado y el Acolitado a nuestros hermanos en formación.
La solemne celebración Eucarística fue presidida por el Prior Provincial, Fray José David Niño Gómez, OAR, quien estuvo acompañado por la comunidad formativa, reafirmando el sentido eclesial y fraterno que caracteriza el carisma agustino recoleto.
El Lectorado: Servidores del Verbum en la interioridad
El ministerio del lectorado no se reduce a una mera función técnica de leer textos sagrados ante una asamblea; es, ante todo, un ministerio de la voz que se presta a la Palabra. Desde la perspectiva agustiniana, San Agustín nos recuerda constantemente la dinámica del Maestro Interior. El lector es el primer oyente de esa Palabra. Al proclamar las Escrituras, el candidato asume el compromiso de dejar que el Verbo resuene primero en su interioridad, transformando su entendimiento y su voluntad.
Como reza el lema que acompañó esta celebración: «Tu Palabra es lámpara para mis pasos y luz en mi sendero» (Sal 119,105). El lectorado exige hacer de la vida un Evangelio encarnado. El fraile agustino recoleto que recibe este ministerio es llamado a ser un heraldo fiel, recordando que la Palabra de Dios no es un texto inerte, sino una fuerza viva que congrega, interpela y edifica a la comunidad.
El Acolitado: El servicio al Sacramentum Unitatis
Por su parte, el acolitado introduce al candidato en una intimidad singular con el misterio eucarístico. El acólito está llamado a servir en el altar, a preparar los dones y, en circunstancias específicas, a distribuir el Pan de Vida. La liturgia nos enseña que el servicio al altar es el reflejo del servicio a los hermanos.
Para San Agustín, la Eucaristía es el «sacramento de la piedad, signo de unidad y vínculo de caridad». Al instituir a estos jóvenes como acólitos, la Iglesia los invita a ofrecerse a sí mismos junto con el pan y el vino. El contacto cercano con los vasos sagrados y el altar debe moldear en ellos un corazón dispuesto a la entrega total. Aprender a tratar el Cuerpo de Cristo en el altar es aprender, simultáneamente, a reverenciar el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, especialmente en los más vulnerables.
La Homilía: Un llamado a la coherencia y a la entrega
Durante la homilía, el Prior Provincial, Fray José David Niño, OAR, profundizó en la exigencia espiritual que conllevan estos ministerios, articulando magistralmente la teología de la Palabra y del Altar.
Fray José David recordó a los candidatos que «recibir el Lectorado implica que la Palabra que hoy ponen en sus labios ya debe estar inscrita en sus corazones». Destacó que el servicio de la proclamación es un acto de humildad, donde el lector disminuye para que sea Cristo quien hable a su pueblo.
Al referirse al Acolitado, el Prior Provincial subrayó la dimensión sacrificial del ministerio: «No se acercan al altar solo para asistir materialmente en la liturgia, sino para aprender la dinámica del don. El pan que se parte sobre este altar es el modelo de la vida que ustedes están llamados a vivir en comunidad: una vida partida y compartida por amor a la Iglesia». Sus palabras fueron una invitación vibrante a vivir estos ministerios no como un privilegio de estatus, sino como un descenso hacia el servicio auténtico, al estilo de Cristo Siervo y siguiendo la regla del amor agustiniano.
Un camino que continúa en comunión
La colación de estos ministerios marca un hito de gracia para la Provincia Nuestra Señora de la Candelaria. Es un signo palpable de la vitalidad de nuestro carisma y de la respuesta generosa de estos hermanos al llamado del Señor.
Confiamos a nuestros frailes del Teologado a la intercesión de Nuestra Señora de la Candelaria y de San Ezequiel Moreno, pidiendo a toda la familia agustina recoleta que siga acompañando con sus oraciones los pasos de estos servidores del Altar y de la Palabra.





