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Los Agustinos Recoletos en Indonesia, continúan su misión en una tierra de diálogo y esperanza

Los Agustinos Recoletos de la Provincia de San Ezequiel Moreno destinados en Indonesia se encuentran fuera de peligro tras el terremoto registrado en Flores.
Misión Indonesia

Los Agustinos Recoletos de la Provincia de San Ezequiel Moreno destinados en Indonesia se encuentran fuera de peligro tras el terremoto registrado en Flores. Desde Kalimantan, fray Jovy Gallego explica cómo viven la misión en un país de mayoría musulmana, marcado por el diálogo, la evangelización y el compromiso con las comunidades locales.

El fuerte terremoto registrado este martes en la isla de Flores, en el este de Indonesia, ha despertado la preocupación por la población de una de las regiones con mayor presencia católica del país. Ante las numerosas muestras de interés recibidas, los Agustinos Recoletos confirman que los religiosos de la Provincia de San Ezequiel Moreno destinados en Indonesia se encuentran a salvo, ya que desarrollan su labor pastoral en Kalimantan Occidental, en la isla de Borneo, a más de un millar de kilómetros del epicentro.

Aunque la comunidad no ha sufrido daños, los frailes se mantienen unidos en la oración por las víctimas y por todas las personas afectadas por el seísmo. “Flores forma parte de la provincia de Nusa Tenggara Oriental, una región con una fuerte presencia católica. Seguimos rezando por nuestros hermanos y hermanas, especialmente por quienes han sufrido las consecuencias del terremoto”, explica fray Jovi Gallego, misionero agustino recoleto en Indonesia.


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Una misión de cercanía en el corazón de Borneo

Los Agustinos Recoletos desarrollan su misión en Kalimantan Occidental, donde acompañan a las comunidades católicas en un contexto muy diferente al de otros lugares de Asia. Su trabajo se centra en fortalecer la fe de los fieles mediante la atención pastoral, la celebración de los sacramentos, la formación cristiana y la vida comunitaria.

“La misión aquí es profundamente pastoral. Acompañamos a las personas en su crecimiento en la fe, en la vida sacramental y en la formación de las comunidades cristianas”, señala fray Jovy.

Indonesia es el país con mayor población musulmana del mundo. En este contexto, la presencia de los Agustinos Recoletos se caracteriza por el respeto, el encuentro y el diálogo interreligioso, una dimensión esencial de la evangelización en esta parte del continente asiático.

Evangelizar entre desafíos y esperanza

La misión en Indonesia también afronta importantes retos. Uno de ellos es la compleja geografía del territorio. Muchas comunidades se encuentran en zonas rurales, comunicadas por carreteras en mal estado que dificultan las visitas pastorales y el acompañamiento regular de los fieles.

A ello se suma el aumento del coste de la vida, que repercute tanto en las familias como en las propias actividades pastorales. Los religiosos trabajan además para promover una mayor conciencia ecológica entre las comunidades, inspirados por el cuidado de la creación y la responsabilidad compartida sobre la casa común.

Pese a estas dificultades, los misioneros viven su vocación con gratitud y esperanza:

“Seguimos agradecidos por la oportunidad de servir a la Iglesia y de estar presentes entre la gente. Pedimos oraciones por la misión en Indonesia y, especialmente en estos momentos, por todas las personas afectadas por el terremoto en Flores”, concluye fray Jovy Gallego.

Una misión que une a la Iglesia universal

La presencia de los Agustinos Recoletos en Indonesia forma parte del compromiso misionero de la Provincia de San Ezequiel Moreno, que continúa anunciando el Evangelio en distintos países de Asia. Lejos de los focos y de las grandes ciudades, los frailes comparten la vida cotidiana de las comunidades, anuncian a Cristo con cercanía y construyen puentes de fraternidad en una sociedad marcada por la diversidad cultural y religiosa.

La noticia del terremoto ha servido también para recordar el valor de esta misión silenciosa y constante, sostenida por la oración, el servicio y la esperanza. Mientras Flores trata de recuperarse del impacto del seísmo, los Agustinos Recoletos renuevan su compromiso de acompañar a quienes más lo necesitan y de seguir siendo presencia del Evangelio allí donde la Iglesia los envía.

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