Usted está aquí: Revista TOMA Y LEE Nº 47/Verano 2005 Port-Aventura  
 Nº 47/VERANO 2005
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 REVISTA TOMA Y LEE
Nº 47/Verano 2005

PORT-AVENTURA
 



Excursión a Barcelona

En la madrugada del día 30 de abril, los que decidimos ir a la excursión estábamos a las 23:30 en la puerta del colegio, deseosos de que llegara el mini-bus.
Una vez montados nos presentaron al conductor, que se llamaba Felipe, y partimos hacia ``Port-Aventura´´.
Una vez comenzado el viaje, nuestro director, Enrique, nos invitó a rezar una oración para que el viaje nos resultara agradable.
A media hora de viaje desde Salamanca nos dieron una pastilla para descansar mejor y dormir a gusto.
Hicimos tres paradas en el trayecto con una anécdota bastante divertida puesto que uno de nuestros compañeros salió en zapatillas de andar por casa.
Después de cada parada nos tocaba conciliar otra vez el sueño, si queríamos estar frescos para el duro día en Port-aventura.
Llegamos allí sobre las 9:30 de la mañana, justo cuando abrían el parque temático.
Este parque está dividido en diferentes zónas que representan algunas culturas del mundo: China, México, el Oeste americano, la Polinesia y el Mediterráneo.
A las 10.00, con nuestras entradas y ticket de comida, entramos en Port-aventura y nos dirigimos a las mejores atracciones ya que cuando llegara la gente se formarían grandes colas.
Una vez recorridas casi todas las atracciones, vimos los espectáculos que nos ofrecía el parque, como por ejemplo el de las aves exóticas.
Después de esto buscamos un buen sitio para comer. Nosotros optamos por el restaurante mexicano llamado "La cantina" donde mientras comíamos nos ofrecieron un espectáculo de mariachis.
La comida en sí no estuvo mal, pero nos pareció mal que un trocito de pan no entrara en el menú, sino que costara 50 céntimos, más o menos lo que una barra de pan en Salamanca.
Después de pasear para reposar la comida, viendo las cosas que había en el parque, volvimos a montar en las atracciones, especialmente en las de agua. Allí pasamos la mayor parte de la tarde.
Ya en ellas varias veces, decidimos ir a los puestos donde podríamos comprar algún que otro regalo para llevarnos un recuerdo.
En esto se hicieron las 8:30, hora de irnos. Nos hicimos una foto en la salida todos juntos y cogimos el mini-bus para irnos al albergue y descansar del duro día que habíamos tenido y del viaje en autobús de 11 horas de la noche anterior.

TADEO CEA HERRERO (4º E.S.O.)


 

Nº47/Verano 2005

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