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 Nº 47/VERANO 2005
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 REVISTA TOMA Y LEE
Nº 47/Verano 2005

EXCURSIÓN A BARCELONA
 



Excursión a Barcelona

El día empezó para la gran mayoría de nosotros, con los golpes de Pepe en las puertas de nuestras habitaciones para despertarnos de nuestro apacible, en algunos casos corto, sueño. Después de una rápida ducha, bajamos a desayunar al comedor, que aún no habíamos visto, para desayunar. Teníamos una amplia gama de posibilidades, desde café hasta zumo, pasando por chocolate, acompañado de tostadas y alguna que otra cosa de repostería. Cuando terminamos el desayuno empezaron a llegar nuestros vecinos del piso inferior. Pertenecían a unos coros religiosos que venían de una muestra, que en su gran parte eran chicas (siendo válidos ambos significados de la palabra). Ya montados en el autobús y después de llevar un rato de camino, hacia Barcelona, los educadores (concretamente Enrique) se dieron cuenta de que nos habíamos olvidado los bocadillos de la comida.
La segunda vez que salimos del albergue, ya con todo, los educadores estaban un poco despistados. Es normal. Barcelona es una gran ciudad y el plano que tenían no era del todo fiable (en el plano no aparecían algunas calles, porque era muy viejo). Finalmente, y no sin preguntar antes, llegamos repentinamente a la Sagrada Familia. Digo repentinamente, porque es sorprendente cómo entre los barrios de una ciudad "normal", como es Barcelona, aparezca semejante construcción, que sin duda maravilló a más de uno: las formas góticas típicas de Gaudí, las grandes puertas y las esculturas completaban la fachada, además rodeada de una gran seguridad. De hecho, había que pagar sólo por acercarse. Todo estaba lleno de turistas que aprovechaban para comprar en los mercadillos que había alrededor del monumento. Después de dar una vuelta alrededor de la Sagrada Familia nos montamos de nuevo en el autobús camino del parque Güell. Este parque cuenta con numerosas edificaciones de Gaudí, que constituyen, junto a la vegetación del parque, una auténtica panacea para la vista. Desde los balcones del parque se podía presenciar toda Barcelona, mientras los turistas se agolpaban para hacerse fotos en las numerosas fuentes del parque con extravagantes formas; las gigantescas columnas te daban la impresión de encontrarte en un gran palacio, de los que sólo se ven en las películas; pero cuando mirabas al fondo de la hilera de éstas, te quedabas maravillado por la expresión de movimiento que trasmite Gaudí, para terminar desembocando de nuevo en el parque, cuyos recorridos se encontraban amenizados, en ciertas zonas, por músicos. Salimos del parque Güell y nos dirigimos a Las Ramblas, que estaban llenas de gente, sobre todo turistas. En un principio nos gustó por los distintos olores florales que había, en la magnifica y anchísima calle barcelonesa. De Las Ramblas nos desviamos a la zona gótica y nos encontramos con una manifestación del día del trabajador delante de la catedral, cuya fachada estaba completamente en obras; después de "luchar" para poder entrar a una misa en la catedral, vimos cómo Gaudí había hecho mella en las formas internas de la misma. De vuelta a Las Ramblas pasamos por la zona de los edificios públicos de Barcelona: el ayuntamiento, el edificio de los archivos… Las Ramblas terminan en la plaza Colón, en cuyo centro se encuentra la alta torre donde reposa la oscura estatua de Cristóbal Colón apuntando a las Américas. Allí, en el césped, nos comimos los bocadillos y tuvimos un tiempo de rato libre: unos lo aprovecharon observando la "fauna femenina" típica de Barcelona; otros, en cambio, vieron desde lo alto de la parada del teleférico una amplia vista de la ciudad, además de atisbar, desde un puente levadizo, los grandes buques anclados en el puerto. Terminado este tiempo libre fuimos al famoso acuario, en el que nos encontramos una gran diversidad de animales y vegetales submarinos. El amplio abanico de animales nos impresionó por sus colores (como la gorgonia roja) y por sus formas (como el pez de San Pedro). Este acuario se sumerge en las aguas del mediterráneo, donde pudimos ver a los famosos tiburones y al resto de famosísimos animales acuáticos, como los pingüinos, que se encontraban en la zona interactiva en la cual podías sentir la temperatura a la que viven e incluso tocar las diferentes huellas y marcas que dejan en el hielo. Cuando se terminó la zona de exposición ascendimos a una zona mucho más interactiva, en la cual podías aprender un montón de cosas acerca del mundo submarino, jugando. A la salida dos de nosotros nos encontramos con Ramoncín, famoso por ser uno de los personajes más representativos de la movida madrileña; mientras tanto, otros compañeros habían visto a Etto'o en su coche.

Una vez que habíamos salido todos del acuario nos dirigimos de nuevo a la plaza Colón para cenar (unos bocadillos); tuvimos otro rato de tiempo libre para ver un poco de la noche barcelonesa. Al terminar, nos montamos en el autobús y llegamos al albergue para dormir después de un largo día, aunque no fueron pocos a los que les costó coger el sueño. Pero eso no importaba, nuestros educadores siempre están dispuestos a ayudar.

PABLO TEJEDA RODILLA (1º BAC).


 

Nº47/Verano 2005

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